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NBA | SUNS 113 - MAVERICKS 120

Doncic iguala su mejor marca en NBA y cierra un mes de ensueño

Luka Doncic roza otro triple-doble y lo hace de nuevo anotando 42 puntos, su mejor registro en la NBA. Su mes de noviembre ha sido de vértigo.

Luka Doncic no para de sorprender. Los registros se le están quedando cortos con sólo 20 años y empieza a ser ya habitual verle en los cartelones de estadísticas históricas que publicita la NBA junto a jugadores que lo han sido todo en la Liga. 

En Phoenix, en el mismo pabellón en el que debutó como jugador de los Mavericks, Doncic marca otra vez su territorio: 42 puntos, 9 rebotes y 11 asistencias, con 12/24 en tiros de campo (50% de acierto), en 38 minutos de juego. Se dice pronto.

Los Suns asistieron a otra exhibición del de Liubliana, que iguala así su mejor puntaje en un partido de la NBA. Ricky Rubio, tras pasar por unos problemas de espalda que le han cortado el ritmo en los últimos días, ya está a pleno rendimiento, aportó 21+9, pero no pudo frenar -cuando le tocó la tarea- a un Doncic que tapó las carencias de su equipo allá donde se le requería a la vez que él brillaba con luz propia.

Los Mavs van al son que marca Doncic y éste está siendo frenético, fuera de punto incluso para un equipo cuya aspiración es meterse en los playoffs tras el valle que supuso la retirada de Dirk Nowitzki y que lleva seis victorias de ocho posibles como visitante y doce de dieciocho en total (4º del Oeste en estos momentos)

Así cierra Doncic el mes de noviembre32'4 puntos, 10'3 rebotes y 10'4 asistencias. Promedio de triple-doble con 30 puntos en 30 días, una barbaridad que sólo se habían atrevido a plasmar en las planillas dos hombres que de esto saben un rato: Russell Westbrook, en dos ocasiones, y Oscar Robertson, en cinco. 

Luka Doncic por fin toma Phoenix

Sería quedarse corto decir que los primeros minutos de partido fueron de dominio total por parte de Doncic porque veía la cancha en toda su extensión y apretaba el botón de la mejor opción a cada oportunidad que tenía. Sería no ver que en casi todas las franjas del partido fue así. Las defensas empezaron flojas, dando protagonismo a las circulaciones sin mucho condimento.

El juego en las esquinas con el que sorprende Aron Baynes era contrarrestado por los Porzingis, Kleber y Powell y Monty Williams tuvo que rectificar con Saric. Los Mavs les estaban abriendo el campo como intenta hacerlo él. Golpe de efecto donde duele. 

Las ventajas eran superiores a los cinco puntos durante la primera parte hasta que Kelly Oubre se lió la manta a la cabeza y quiso cortar de raíz la autoridad con la que los visitantes estaban mandando. Antes del descanso había empatado la contienda a 50 puntos, lo cual también suponía un pequeño repunte de la defensa de los Suns. 

Pero el Tim Hardaway que a veces se esconde, el que está en la NBA para ser un segundo anotador más que fiable, apareció. Kristaps Porzingis tuvo un día horrible, acabando con 0/8 en tiros, y los demás compañeros también dejaron un poco de lado a Doncic en eso de anotar los lanzamientos, a excepción de un Hardaway que supo que era el momento de tomar la responsabilidad. El escolta-alero lo hizo en los dos lados de la cancha, ya que también se las tenía que ver para frenar a Devin Booker; a ratos lo logró, falló doce de los dieciséis tiros que propuso. 

A los Mavs se les fue un poco el partido en el tercer cuarto, llegaron a perder por diez (74-64, minuto 30) tras un triple de Rubio, pero la recuperación fue esplendorosa. Pudieron hasta celebrar la victoria con tranquilidad, sin apuros, en el último tramo. ¿Cómo? Lo ya comentado y el IQ -la sapiencia, si prefieren- de Doncic, la manera en la que el joven esloveno veía las ventajas ante los hombres más altos y con los espacios que le abrían los compañeros, fueron clave para la victoria.