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Fase de Grupos - Jornada 10

97

Finalizado

81

CSKA CSKA
  • 1C23-19
  • 2C29-29
  • 3C23-16
  • 4C22-17

EUROLIGA | 10ª JORNADA

El Madrid enseña los dientes al CSKA con un Deck genial

Los blancos logran su victoria más amplia (+16) ante el equipo ruso desde que naciera con el siglo la Euroliga. Deck suma 17 puntos, 11 rebotes y 6 asistencias para 33 de valoración.

El Madrid ha encontrado el rumbo europeo, vuela ahora a velocidad de crucero pese a convivir con varias bajas. Ha hecho del Palacio un fortín y encadena cinco victorias, cuatro en casa. Esta no fue una más, quizá sin la tensión que rodeó el Clásico, pero con todo lo demás. Un triunfo sonado en el duelo de reyes continentales, los mejores de ayer y hoy.

Los de Laso enseñaron los dientes a su bestia negra (20-31 dice ahora el balance) en la victoria más amplia ante el CSKA desde que naciera con este siglo la Euroliga. Un +16 (97-81) que selló Campazzo con un triple sobre la bocina, después de que Llull ofreciera el armisticio en los últimos segundos y Hilliard tratara de arrebatarle el balón, así que el Facu agarró el pase y lanzó. Algún rival se lo reprochó; en Europa nunca se regaló el último tiro y no siempre es bueno copiar las modas NBA (por eso, por ejemplo, hay que ayudar a levantarse a un contrario cuando cae al suelo).

Quizá suene incongruente, pero el Tortuga Deck dominó un duelo que se jugó a toda pastilla. Probablemente su mejor partido de blanco, y eso que apila ya unas cuantas noches de ovación. Se quedó a 4 asistencias del triple-doble, algo gordo en el Viejo Continente: 17 puntos (7 de 10 de dos y 3 de 3 desde la personal sin intentos triples), 11 rebotes, 6 pases de canasta y 5 faltas recibidas para 33 de valoración en 32:11. Solo el sprint final de Mirotic en el Palau (35 créditos) le deja sin premio de MVP.

Tanta marcha le metieron los jugadores al partido, que cuando se marcharon al descanso, en el Barça-Maccabi que arrancó a la vez restaban más de cinco minutos a reloj parado. El Madrid fue el que propuso ese escenario de recreo con su 9-0 de salida. Itoudis llamó al orden con el preceptivo tiempo muerto y el CSKA respondió con balones a Hines, que es amigo de Will. En dos acciones bajo el aro, aunque moviéndose a ras de suelo con su 1,95 m, le sacó dos faltas rápidas al 2,20 Tavares. Al banquillo casi por obligación.

Campazzo y Deck eran los pulmones blancos, lo fueron toda la noche, pero el Real entró en un bache de juego. Primero tres minutos sin anotar y luego demasiados errores atrás. Del estirón local para abrir el segundo cuarto (27-19) al estallido de Voigtmann (17 tantos en ese segundo acto). Hizo daño a Randolph y demolió a Thompkins, que miraba a su técnico incapaz de frenar las arremetidas: si llegaba tarde, triple; si le saltaba, penetración desde siete metros. Y 46-48 tras un mate del alemán. Deck, pilar defensivo, se había sentado para regresar de urgencia.

Asoma Causeur

A la vuelta de vestuarios, el Madrid repitió el 9-0 del inicio, ahora con Causeur muy metido. También Deck, claro. Al francés se le ha echado de menos en este comienzo de curso. Ambos veían de cerca cómo Tavares cometía su tercera falta y recibía, como ante el Barça, una técnica por protestar. Lastró a su equipo porque con él volaba: +25 en los 14:01 que estuvo en pista. Tendría luego su desquite personal con un taponazo a Hines, que pudo ser expulsado por reaccionar con un empujón que bordeó la agresión. Entre Deck y Causeur habían elevado la brecha a un +15: 66-51.

Bolomboy, Strelnieks y, de nuevo, Voigtmann mostraron amor propio y un 3+1 de Mike James, frente al que funcionó la defensa de equipo, lo apretó todo (81-75). Era el canto del cisne. Llull aportaba gota a gota en ataque y Campazzo trajo aplomo al desenlace. No hubo ni alardes ni tampoco estrecheces en el tramo final. El Madrid venció sin sobresaltos y le enseñó la dentadura al ogro.