SUNS 130-CLIPPERS 122

Los Suns vuelan: campanada ante los Clippers sin Ricky Rubio

Booker y Oubre lideran el bombazo de los jornada. Los Suns están 2-1 tras imponerse a unos Clippers que fueron inferiores durante toda la segunda parte.

Nadie gana los 82 partidos de una Regular Season. Nadie lo ha hecho nunca, obviamente, y tampoco lo van a hacer estos Clippers que han sido la gran historia del verano y que en sus dos primeros partidos parecieron, contra Lakers y Warriors, lo que deberían ser: el gran aspirante al anillo en un Oeste que va a redistribuir sus jerarquías esta temporada. Siempre hay noches malas, tontas o torpes, en las que las piernas o la cabeza no están allí, o en las que simplemente el rival es mejor. Sin la tensión y la adrenalina que seguramente disparó en el equipo de Doc Rivers cuando vio en el calendario a esos dos primeros rivales para abrir curso, llegó la primera derrota, en Phoenix y ante los Suns (130-122). Recibiendo una tonelada de puntos ante un Talking Stick Resort Arena eufórico, con más de 18.000 personas que gritaban "Beat L.A." mientras su equipo rompía una racha de doce derrotas en más de tres años contra los Clippers. Y tal y como están jugando, van a romper unas cuantas marcas negativas más (han acumulado demasiadas en los últimos tiempos) los de Arizona esta temporada.

Por fin con sensación de equipo competitivo y bien entrenado, espectacular aterrizaje de Monty Williams, este triunfo de los Suns tiene un mérito descomunal porque llega en segunda noche de back to back, tras perder en la prórroga en Denver, con la altitud de las Rocosas, y con la baja de Ricky Rubio por el golpe que se dio en la rodilla izquierda en ese tiempo extra. Y sin DeAndre Ayton, claro, que ya ha cumplido dos de sus 25 partidos de sanción por consumir un producto diurético que está en las listas prohibidas de la NBA. Ante ese panorama, y con el nuevo ogro del Oeste asomando por su pabellón, en anteriores temporadas habría tocado sálvese quien pueda en Phoenix. No esta vez: los Suns jugaron de tú a tú todo el partido y cogieron en el tercer cuarto una ventaja (79-72 con un parcial de 7-0) que ya no soltaron. Anotaron 75 puntos en la segunda parte, promedian 120 en la temporada y están 2-1 después de haber jugado contra Kings, Nuggets y Clippers. Y con esa única derrota en Denver y en la prórroga. Solo la sanción a Ayton estropea el primer conato de optimismo en una franquicia que acumula años de viaje a ninguna parte.

Los Clippers jugaron peor, fallaron más tiros que en sus dos primeros partidos (11/32 en triples) y exprimieron más a Kawhi Leonard, que jugó casi 32 minutos, anotó 27 puntos, llegó a 10 asistencias por primera vez en su carrera NBA y se quejó después del partido, molesto porque cometieron errores cada vez que parecía que podían voltear el partido y porque no quiere que el ruido exterior les impida concentrarse en cada partido sin pensar en el gran marco de las cosas. Hay noches así. El empuje de siempre desde el banquillo de Lou Williams (23 puntos) y Harrell (28+7) dejó una puerta abierta hasta el final a un equipo que, en realidad, ya tenía pinta de no levantarse con el 115-100 que reflejaba el marcador a falta de cinco minutos. Y no lo hizo. En el Oeste, y no es casualidad, todo el que ha jugado tres partidos ha perdido al menos uno. Los cuatro que quedan invictos están 2-0.

Los Suns jugaron muy bien y tuvieron dureza y calidad cuando apretaron los Clippers (nada menos). Una excelente señal para un equipo que, lo demostró su lenguaje corporal en el último cuarto, se lo empieza a creer. Devin Booker sumó 30 puntos, 6 rebotes y 8 asistencias con algunos de esos canastones que él parece meter silbando. Y Kelly Oubre, que ha encajado como un guante desde su llegada la pasada temporada, terminó con 20 puntos y 5 rebotes. Sin Ricky ni Ayton, aportaron todos, de Baynes (14+8), Saric (15+10) y Tyler Johnson (que metió el triple crucial para el 124-115) a dos que han llegado a los Suns para evitar convertirse en outsiders: Frank Kaminsky (18+8+6), que se parece más al de Wisconsin que al de Charlotte, y Jevon Carter, un base de segundo año que ha llegado de los Grizzlies y que está aportando intensidad, trabajo integral y mucha defensa (y esta vez, sin Ricky, 8 puntos y 6 asistencias). Un gran partido colectivo para unos Suns que son una excelente noticia para esta primera semana de NBA. Una franquicia que parece dispuesta a, ahora sí, sacar al menos un pie del infierno. Paso a paso.