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NBA | RAPTORS 130-PELICANS 122

Marc y los Raptors celebran su título con una victoria eléctrica

Partidazo de Siakam y VanVleet y triunfo en la prórroga del campeón ante unos Pelicans que se estrenaron sin Zion Williamson y que acariciaron la victoria.

Marc y los Raptors celebran su título con una victoria eléctrica
Vaughn Ridley AFP

El Scotiabank Arena ya tiene su bandera de campeón de la NBA, la primera de la liga fuera de Estados Unidos. Y todos los integrantes de los Raptors 2018-19, el equipo milagro, tienen sus anillos, los más grandes que ha visto la liga y los segundos de mayor tamaño de todo el deporte estadounidense. Con el honor como campeón de abrir curso, fue (con victoria en la prórroga: 130-122 ante los Pelicans) una noche muy feliz para los Raptors de Marc Gasol, Serge Ibaka y Sergio Scariolo, que vuelve a sus labores de asistente de Nick Nurse tras sentar cátedra en el Mundial de China con la Selección española. Campeona. Con Marc Gasol.

Una noche feliz: los Raptors ganaron después de una emotiva celebración que se vivió con la nostalgia que siempre acompaña a estos alzados de la bandera. Ha pasado un verano desde que los Raptors se proclamaron campeones en el último partido oficial del Oracle Arena y ante unos Warriors que se quedaron sin resistencia cuando Klay Thompson se unió a Kevin Durant en la lista de lesionados. Y un verano, a veces, es toda una vida: Kawhi Leonard y Danny Green (Clippers y Lakers, respectivamente) se han ido a Los Ángeles, tras una fugaz temporada que, al mismo tiempo, ya es eterna en Canadá. Pero los Raptors, ya que no favoritos a repetir, van a seguir siendo un buen equipo. Siguen Masai Ujiri y Nick Nurse, siguen Kyle Lowry, Serge Ibaka y Marc Gasol. Sigue la cultura. Y sigue el potencial por descorchar de un equipo que es más que la suma de sus partes y que tiene la complicidad de un Este aparentemente débil para ensamblar su nueva versión poco a poco y llegar a los playoffs con el ánimo intacto, aunque (otra vez a priori: es la primera noche) por detrás de Bucks y Sixers. Veremos.

Siakam toma cuerpo de jugador franquicia

Pero si hay que juzgar por este partido, los que tienen que dar un paso al frente para cubrir la (imposible hacerlo del todo) ausencia de Kawhi Leonard, van a darlo. Pascal Siakam demostró que lo normal es que los 130 millones por cuatro años que le han dado los Raptors acaben siendo un excelente negocio para las dos partes: 34 puntos (14 en el último cuarto, cuando su equipo las pasaba canutas), 18 rebotes y 5 asistencias. Lo mejor para él es que volvió a demostrar que es una estrella en ciernes, seguramente un all star ya esta misma temporada y un jugador especial... e ideal para la actual NBA. Una peste para el rival en defensa, un anotador cada vez más difícil de parar porque es muy rápido para los ala-pívots tradicionales y muy grande para los aleros. Y lo mejor para su equipo fue su demostración de liderazgo... y la capacidad del resto de sacar las castañas del fuego. El camerunés, que no cogió un balón de baloncesto hasta hace ocho años, hizo la sexta falta en el último minuto con los Raptors dos abajo. Un triple fallado por Jrue Holiday (1/6, solo 13 puntos) a falta de nueve segundos posibilitó (Norm Powell tampoco metió el suyo) una prórroga en la que los locales ya no dieron opción a unos Pelicans que sintieron que habían quemado sus balas en un último cuarto en el que parecieron cerca de ganar (112-115 a 90 segundos del final). Un 2+1 de Marc Gasol y los triples de Fred VanVleet y Kyle Lowry sentenciaron un partido resuelto con un 8-0 en los últimos dos minutos del tiempo extra.

VanVleet también alargó el estado de perfecta dulzura que alcanzó a medida que avanzaron los playoffs: 34 puntos, el tope de su carrera, 5 rebotes, 7 asistencias y un 5/7 en triples. Si él y Siakam anotan con tanta fluidez de forma sostenida, los Raptors están a buen recaudo. El resto (el sistema, la defensa, la ejecución y el esfuerzo: la cultura) no lo han perdido. Lowry ejerció de líder sin puntería (22 puntos, 3/11 en triples) y OG Anunoby comenzó (11+7 rebotes) un camino que en su equipo creen que le puede llevar a ser una especie de nuevo Siakam, el jugador al que le toca ir más allá ahora. Su trabajo defensivo fue excelente. Serge Ibaka dio buenos minutos desde el banquillo (13+5), más entonado físicamente que un Marc Gasol al que le costó mucho y que estuvo poco iluminado en ataque: 6 puntos, 4 rebotes y 1 asistencia, 2/9 en tiros, 1/4 en triples en 32 minutos. Irá a más.

Los Pelicans se habían ganado el derecho a estar en este partido inaugural por el hype de Zion Williamson... pero a Zion puede que no le veamos hasta casi Navidad por culpa de una lesión de rodilla que ha frenado, por ahora, una de las grandes historias de la temporada. Sin él, los Pelicans se quedan sin la rueda clave de su nuevo mecanismo pero siguen siendo un equipo profundo (23-57 en puntos de banquillo), con recursos y que va a jugar muy rápido a las órdenes de Alvin Gentry. Jrue Holiday, el jugador que tiene que hacer de puente entre la era Anthony Davis (tan fallida) y la era Zion, no anotó hasta casi el descanso y se quedó por debajo de lo que necesita un equipo todavía por hacer pero satisfecho con lo que vio de Brandon Ingram (22+5+5 pese a algunos fallos importantes antes de la prórroga), Josh Hart (15+10 rebotes) y un Lonzo que tuvo buenos momentos en la primera parte (8+5+5).

De entre el resto de los nuevos brilló mucho más JJ Redick que Derrick Favors y, de entre los rookies, el italiano Nicolo Melli (14+5 con un 4/5 en triples) que un Nickeil Alexander-Walker que fue uno de los protagonistas del 5-0 de pretemporada de su equipo pero que se quedó en su arranque oficial en 3 puntos con un 1/10 en tiros. Vendrán noches mejores, para él y para unos Pelicans que pelearon hasta el final y enseñaron muchas cosas positivas pero que no pudieron con El Norte, unos Raptors que no iban a regalar su terreno en la noche de la bandera y los anillos. Se ha ido Kawhi pero ellos siguen ahí. Y hasta donde se pueda llegar, llegarán. Ese es el mensaje de Ujiri y Nurse, esa es la cultura del campeón.