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NBA | GOLDEN STATE WARRIORS

Steph Curry, Kevin Durant, las dinastías y los Warriors

Stephen Curry, Kevin Durant, NBA, Golden State Warriors

Jerome Miron

USA TODAY Sports

Tras cinco finales seguidas e imbatidos en el Oeste desde 2014, los Warrriors han mejorado sin Durant en estos playoffs. ¿Son mejores con el alero o sin él?

3 de mayo de 2014. Fue la última vez que un equipo del Oeste ganó cuatro partidos en una serie al mejor de siete a los Warriors y les eliminó antes de las Finales. Desde entonces, han llegado a la eliminatoria correspondiente a la lucha por el campeonato en cinco ocasiones seguidas. Una trayectoria casi impoluta y un solo desliz, en 2016, que significó la única mancha en el currículum de la que ya es una dinastía histórica.

Hay dos etapas que distinguen muy claramente a estos Warriors. Dos etapas dentro de una sola era. Como todos los grandes equipos, toda construcción tiene un proceso, y en Golden State han vivido el suyo propio. Tras muchos años de sequía, Mark Jackson cogía el equipo, les llevaba a la fase final en 2013, y repetía en 2014 antes de ser despedido tras ese 3 de mayo, cuando perdieron ante los Clippers en el séptimo partido de la primera ronda de los playoffs.

Su salida y la llegada de Steve Kerr supuso el advenimiento de esa primera etapa. 67-15 con Curry como MVP, anillo en el primer año del ex jugador en los banquillos, explosiones definitivas de Thompson y Green, MVP de las Finales para Iguodala... hubo de todo. No fue una sorpresa mayúscula. El bajón de los Spurs y la disolución definitiva del big three de los Heat dejaba una vacante que fue ocupada por la franquicia de Oakland tras batir a LeBron en la lucha por el título.

El segundo año fue un antes y un después. El récord de 73-9 supuso un hito histórico para los Warriors. Sin embargo, el esfuerzo por conseguirlo les pasó factura en las eliminatorias, donde tras sufrir y estar al borde de la eliminación con los Thunder, perdieron ante los Cavaliers. Se juntaron los astros, Draymond Green no estuvo por sanción en el quinto partido, Curry no metió una en el séptimo, se dejaron remontar un 3-1... pero cayeron. Y saltaron las alarmas. Al menos aparentemente. Las voces proclives al baloncesto clásico, esas que renegaban de la era del tiple, se alzaban para decir que un récord en regular season no valía nada sin el anillo.

La franquicia pareció pensar lo mismo. En esta etapa habían logrado el mejor récord de la NBA dos años consecutivos, y en el segundo año Curry repitió MVP y Steve Kerr logró el premio a Mejor Entrenador del Año. Habían ganado en total 140 partidos en temporada regular y habían caído en 24 (un 85% de victorias). Pero la derrota en 2016 provocó un terremoto que se apagó... con la llegada de Kevin Durant.

La segunda etapa y la confirmación de la dinastía

Con el alero, los Warriors se convertían, a priori, en uno de los mejores equipos de la historia. Hubo mucha polémica, y muchas voces contrarias a su llegada, aunque el más vilipendiado fue el propio Durant, del que Oklahoma renegaría desde entonces. La realidad en este aspecto es que la estrella está luchando por su tercer anillo y que los Thunder no pasan de primera ronda desde su salida.

De una forma u otra, en Golden State se iniciaba una nueva etapa. 67-15 en la 2016-17, Green como Mejor Defensor, y MVP de las Finales para Durant, el flamante fichaje de lo que ya era una dinastía. Y todo en una de las mayores exhibiciones de la historia de las eliminatorias: 16-1. Solo pudieron arrancarles un partido los Cavs de LeBron, que estaba en todas en una época que es muy reciente pero que parece muy lejana para el hoy miembro de los Lakers.

El año pasado se vio realmente al equipo campeón. No por la temporada regular (58-24 y superados por los Rockets), sino porque ya no eran favoritos. Se volvieron a alzar voces que esta vez hablaban de la dificultad que presentaba una implosión de egos en el vestuario como la que había. El juego ya no funcionaba como antaño. Pero sacaron fuerzas de flaqueza en las finales del Oeste, y lesión de Chris Paul mediante, se recuperaron de un 3-2 para llegar a las Finales y arrasar en ellas a los Cavs (otra vez LeBron) con el Durant de nuevo como MVP.

Curry y DurantCurry y Durant celebran un título con los Warriors

¿Son los Warriors mejores sin Durant?

Este año se planteó, desde el principio, como el último del proyecto. Por lo menos el de Durant en el equipo. El alero dijo que no iba a perdonar más dinero en mitad de una temporada en la que el equipo parecía más vulnerable que nunca. Su marcha a final de campaña, cuando se convertiría en agente libre (¿a los Kincks?) parecía más probable que nunca. La tensión en el vestuario aumentaba, y Green puso en relieve una realidad de la que muchos eran conscientes. "Vete, no te necesitamos", le dijo el jugador, que señaló que ellos ya ganaban antes de su llegada. Todo esto tras la llegada de Counsins al equipo, lo que generó una nueva horda de críticas.

En playoffs, la sensación de que Golden State juegan mejor sin su mejor jugador se hizo palpable. Durant estaba, hasta su lesión, en 35 puntos por partido y Kerr lo llegó a comparar con Jordan. Pero el equipo no estaba funcionando bien, había dejado escapar dos partidos ante los Clippers en primera ronda e iba con la serie empatada ante los Rockets. En su ausencia, 5-0 para los Warriors (6-0 si contamos el partido en el que se lesionó). Y sus jugadores han mejorado. Curry, que estaba en 23 puntos por partido con malos porcentajes de tiro, se ha ido hasta los 36 sin el alero. Green, que estaba en 13+9+8, está en 15+11+8 en estos 5 últimos duelos. Thompson promediaba 17 puntos por choque. Ahora 23. Son la esencia del equipo. El big three con el que se construyó el proyecto y que juega mejor (aparentemente) sin Durant al lado.

Hay cosas que hay que tener en cuenta. Las críticas que hablan del súper equipo que la NBA ha permitido formar son plausibles solo en parte. No se puede olvidar que Curry, Thompson y Green son rondas del draft que los Warriors seleccionaron en su día y a través de los cuáles han construido un proyecto ganador. El fichaje de Durant está dentro de los parámetros y de la legalidad de la Liga, y la NBA tiene mecanismos para igualar la competición. En Oakland, los jugadores han perdonado dinero y han ajustado sus estadísticas para poder seguir ganando. Y lo han hecho a la perfección y con grandes resultados.

Todas las dinastías tienen sus críticas. Popovich tuvo que hacer tanking para escoger a Duncan y el resultado fueron 5 anillos. Phil Jackson ha ganado 11, pero hay quién dice que ha entrenado al mejor jugador de todos los tiempos (Jordan), a uno de los mejores jugadores de la historia (Kobe) y al pívot más dominante de su generación (Shaq). El big three de los Heat de LeBron también tuvo que sufrir lo suyo. Al final, todos los grandes campeones han despertado las críticas de los aficionados en algún momento.

En cuanto a si Golden State es mejor con o sin Durant, el gusto de los aficionados es al final el que dicta la sentencia. Con él, los Warriors han dominado menos en temporada regular (182-64, un 69% menor que el 85% al que llegaron en las dos primeras temporadas de la era Kerr). Pero están imbatidos en playoffs (dos anillos en dos años a expensas de lo que ocurra esta temporada) y han tenido la fase final más exitosa de la historia (16-1 en 2017, solo comparable al 15-1 que consiguieron Kobe y Shaq en 2001). Su influencia es clara. Desde que se fue de los Thunder, éstos no levantan cabeza, y desde que llegó a Okland, la franquicia no ha parado de ganar. Al final, la conclusión puede ser la siguiente: los Warriors juegan mejor sin Durant, pero son mejores con él

¿Se acaba la dinastía?

Solo falta por ver que pasará esta temporada. Todo tiene su final, y los equipos campeones concluyen por motivos distintos. Secundarios como Iguodala o Livingston son cada vez más mayores, pero el núcleo del equipo, que incluye a Durant, está en la madurez de su carrera. A expensas de lo que pase en una final en la que se enfrentarán a Bucks o Raptors, lo que está claro es que este verano se decidirán muchas cosas. 

Cinco finales seguidas, tres anillos en cuatro años que podrían ser cuatro en cinco, imbatidos en el Oeste desde 2014... Durant es el único que puede salir del equipo en verano. Si el alero decide quedarse, habrá un nuevo capítulo para aumentar una dinastía que, a pesar de las dudas generadas, ha certificado volver a estar en plena forma y no haber perdido hambre de títulos. ¿Qué pasa si se va? Pues ya hemos visto de lo que son capaces estos Warriors. Que podrían seguir ganando. Ya lo han demostrado.