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NBA | CLIPPERS 121 - WARRIORS 116

Ni Durant (33+11+10) evita la derrota; los Clippers, al alza

Ni Durant (33+11+10) evita la derrota; los Clippers, al alza

Robert Hanashiro

USA TODAY Sports

Primera derrota de los Warriors desde la lesión de Curry. Los Clippers ya son cuartos en el Oeste y se llevaron la victoria en la prórroga con un gran Lou Williams.

Era un partido trampa para los Warriors. Sin Curry y jugando en la cancha de uno de los mejores equipos de su conferencia en lo que va de año. Porque eso son estos Clippers, que al no tener ninguna estrella en la plantilla están pasando por debajo del radar de muchos, pero que ya están en el cuarto puesto del Oeste, y de forma merecida.

Y la victoria de hoy ante el campeón ha sido de gran mérito. Por lo obvio, que no todos los días le ganan a los Warriors. Pero por cómo lo hicieron. Nunca estuvieron por debajo del marcador en los 48 minutos de tiempo reglamentario. Sólo en la prórroga vieron cómo su rival les adelantaba por un momento gracias a una de las pocas rachas positivas de Klay Thompson (que aún así acabó con 31 puntos, pero con un 5/16 en triples).

El hombre del partido fue sin duda Kevin Durant. Logró su primer triple-doble de la temporada (33+11+10), lo intentó todo echándose el equipo a la espalda ante la ausencia de Stephen Curry. Remó sin descanso y logró empatar el partido in extremis (junto a Thompson) aprovechando un cortocircuito final de los Clippers que a punto estuvo de dejarles sin nada. Pero cuando quedaban 3:30 para el final de la prórroga le pitaron su sexta falta personal. Y de ese golpe ya sí que no se levantó su equipo, que desde ese momento perdió claramente la iniciativa del juego.

Si Durant fue el hombre del partido, Lou Williams fue el de la prórroga. Acabó con 25 puntos y 6 asistencias, pero 10 de esos puntos los hizo en el tiempo extra. El escolta entró en trance y metió todo lo que le llegaba a las manos. Especialmente llamativa fue la tortura a la que sometió a Kevon Looney, al que sacó un 2+1 increíble y posteriormente una falta desde la línea de tres en la que el de los Warriors se comió totalmente el engaño. Esos tres tiros libres serían los que iban a sentenciar el partido definitivamente para los locales.

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