WARRIORS 124 - CAVS 114 (1-0)

51 puntos históricos de LeBron, pero regalo de los Cavs, un final de locos… y 1-0 Warriors

Exhibición del alero y triunfo de los Warriors en la prórroga después de un final increíble en el que fallaron Hill y JR Smith.
Raptors - Warriors, en directo: Finales NBA 2019, en vivo online

Desde 2001 (los Lakers de Shaquille y Kobe contra los Sixers de Iverson… y casi nada más) no había un estreno de Finales tan desequilibrado en las apuestas: +12,5 para los Warriors, que acababan de sobrevivir a los temibles Rockets y recibían a lo que parecían los peores Cavaliers de esta ya tetralogía de duelos por el anillo, la primera de la historia. En la Bahía reinaba una placidez poco disimulada: debates sobre si Stephen Curry ganaría por fin un MVP de Finales, discusiones sobre cómo demonios podría durar más de cinco partidos esta serie... Bien: los Warriors ganaron, y de hecho casi clavaron ese +12,5 (124-114). Pero todo lo demás, literalmente todo, tuvo muy poco, nada, que ver con el guión que parecía más probable. Fue un arrebato de histeria, abrasión y baloncesto que quedará como uno de los partidos más increíbles de las Finales en los últimos años. Convertidos en consumados escapistas, los Warriors salieron vivos (tres días después de su fuga del Toyota Center) de lo que parecía un día negro. Y están 1-0. A tres victorias del tercer anillo en cuatro años. ¿Este partido fue la bala de plata que desperdiciaron los Cavs y no volverá o la prueba de que queda mucha Final por delante? Eso lo sabremos a partir del domingo. Mientras tanto…

Mientras tanto los Cavaliers se retiraron agotados y con los ojos inyectados en sangre. Una tangana a falta de dos segundos, con expulsión de Tristan Thompson, remató una prórroga en la que los Warriors anotaron los nueve primeros puntos (116-107, game over) entre trash talking y retos que iban de punta a punta de la pista. LeBron, desesperado, dejó una de sus grandes actuaciones de siempre (otra): 51 puntos, su récord en playoffs y el primer partido de al menos 50 en las Finales desde Michael Jordan en 1993, 8 rebotes, 8 asistencias y un ejercicio de dominación apabullante que solo frenó el agotamiento más puro: literalmente palpable. La sombra de Iguodala, el anti LeBron que sigue parado por un golpe en la rodilla, se alargó sobre un Oracle Arena que estuvo rendido a los pies del mejor jugador del mundo (y mucho más): 104-106 a 35 segundos del final y antes de un 2+1 de Curry (107-106). Ahí, en el alambre, regalaron los Cavaliers la victoria de una manera que muy probablemente les perseguirá durante mucho tiempo: George Hill (80% en estos playoffs) tuvo dos tiros libres a falta de 4,7 segundos y falló el segundo. Con 107-107, el rebote la cayó a JR Smith, que aparentemente pensó que estaban por delante y en lugar de lanzar corrió de espaldas al aro sin escuchar los gritos desesperados de LeBron. En el Oracle, contra los Warriors y después de dominar la primera parte (30-41 de máxima) y devolver cada golpe del campeón en la segunda. Increíble, inaudito, incomprensible. Imperdonable.

Hubo mucho más: en el primer cuarto, el propio JR se resbaló y se llevó por delante la pierna de Klay Thompson, que se fue al vestuario con lo que apuntaba a lesión muy fea pero volvió, jugó… y fue esencial: 24 puntos, 5 triples (dos en la prórroga). Kevin Durant sumó 26 puntos en 22 tiros, un día muy inestable que casi remata con una falta de ataque que los árbitros convirtieron en tiros libres para él con LeBron desgañitándose en su cara (a falta de 36 segundos y con 102-104). Stephen Curry jugó un muy buen partido (29 puntos, 6 rebotes, 9 asistencias), con algunos altibajos, y Draymond Green encontró en los momentos decisivos los triples que habían desaparecido de su repertorio desde hacía semanas: metió dos que pesaron como un millar y acabó con 13 puntos, 11 rebotes, 9 asistencias, 5 robos y 3 tapones. Kerr necesitó buenos minutos de Looney (y malos), aciertos de McGee (y errores), destellos de Bell y la producción del eterno Livingston en la prórroga. Necesitó todo lo que tuvo a mano y aun así los Warriors se salvaron por el fallo en el tiro libre de Hill, el error de concentración de JR, el agotamiento indisimulable de LeBron en la prórroga, la desaparición en los momentos calientes de Kevin Love…

Antes, los Cavs jugaron todo lo bien que pueden jugar. Como equipo en la primera parte, colgados de LeBron después. Con inteligencia en defensa y soluciones simples (LeBron…) en ataque. aprovechando la salida confusa de los Warriors, que parecían en Houston de inicio y que se destemplaron definitivamente con el amago de lesión de Klay. Un 4-18 en rebotes de ataque permitió llegar donde no alcanzaba LeBron, un imperio hecho jugador de baloncesto, un coloso que estuvo a punto de llevarse a los Warriors por delante pero que acabó encajando su sexta derrota seguida en el Oracle, todos los partidos desde el séptimo de 2016, el del triple de Kyrie Irving. Tiene hasta el domingo para rumiar su ira, nada contenida, y para recuperar las piernas. Para hacer que los Cavs sigan creyendo y no se vaya de puro remordimiento de una Final que empezó con el resultado previsto pero con todo lo demás patas arriba. Y con una resolución que es, pura galería de los horrores, ya historia de los playoffs. Seguro. ¿Bala de plata desperdiciada o inicio de la cacería? El domingo tendremos una respuesta muy fiable. En cuanto se aposente la histeria. Qué partido…