Suns: una lucha incansable contra la ley de Murphy

Phoenix Suns

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PHOENIX SUNS | ANÁLISIS

Suns: una lucha incansable contra la ley de Murphy

El año pasado todo se torció en Arizona. Todos menos una cosa: Devin Booker emergió como una futura estrella de la NBA. Es la nueva esperanza.

"Si algo puede salir mal, saldrá mal". Ese es la esencia primaria de la archiconocida 'ley de Murphy" y es, además, la esencia primaria a la que se vio sometido Phoenix Suns la temporada pasada. Siempre hubo esperanzas (aunque fuera las de un loco, como diría aquel mago de El Señor de los Anillos), pero se midiera por donde se midiera, la franquicia de Arizona no estaba acondicionado lo suficiente para hacer un año excelso que les condujera a los playoffs. Eran carne del draft y así fue. Su plantel era atractivo y divertido a partes iguales, pero cojo en una Conferencia Oeste demasiado dura la pasada campaña como para soñar con metas más elevadas en Arizona.

Y a pesar de que todo estaba en contra, todo se les hizo todavía más difícil por culpa de las lesiones de primer nivel: Eric Bledsoe -el miniLeBron- se quebró a finales del mes de diciembre el menisco y sólo estuvo sobre una cancha de baloncesto 31 partidos. Brandon Knight -el otro loco y magnético base- se destrozó la ingle a principios de enero y estuvo de baja casi 20 partidos para un total final de 30 fuera del parqué. Y si a todo eso sumamos la indisciplina de Markieff Morris hasta que fue traspasado a Washington Wizards, dan un cóctel del cual nadie puede salir bien parado: 23 victorias en 82 partidos con una racha de 19 derrotas seguidas y el consecuente despido de Jeff Hornacek, que ahora vive otra oportunidad en New York Knicks

Sin él al frente, un exjugador se sentó en banquillo. Earl Watson vivirá esta campaña su primera como entrenador jefe con una plantilla y un estilo de juego que gira su mirada hacia Oregón con Portland Trail Blazers como única y salvadora referencia. Para atrapar esa meta y convertirse en una nueva versíon blazer (o Warriors en miniatura), los Suns cuentan con un hombre referencia: Devin Booker. 19 años y número 13 del draft de 2015, el escolta es un máquina perfecta en ataque con 13,8 puntos de media en su año de rookie (más de 20 esta pretemporada), un 42,3% en tiros de campo y 34,3% desde la larga distancia. Además de tres dobles-dobles y cinco partidos con 30 o más tantos. Todo ello sin la compañía de un Bledsoe del que se espera, primero y por una vez, una salud de hierro y, segundo, la capacidad de liderar un equipo plagado de jóvenes impacientes por volver loca a la NBA.

Pero no sólo con la irreverencia de la juventud se asalta la mejor de liga de baloncesto del mundo. Para canalizar tanto ímpetu se necesita una presencia tranquilizadora y Watson tiene de eso también a patadas: hablamos de Tyson Chandler, pero también de la vuelta de viejas glorias en los Suns como Leandro Barbosa y Jared Dudley, dos jugadores que suman 13 temporadas pasadas en Phoenix. ¿Saldrá esta vez mal el proyecto?

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