TELEVISIÓN

Rocío Carrasco, sobre las agresiones de su hija: "Me dijo: 'Quemo la casa contigo dentro'"

El delicado contenido del octavo episodio del documental que protagoniza la presentadora ha llevado incluso a Telecinco a 'censurar' 11 minutos.

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La serie documental de Rocío Carrasco, 'Rocío, contar la verdad para seguir viva', ha levantado ampollas desde su primer día de emisión. La crudeza del relato de la presentadora, que ahonda en la abusiva relación que mantuvo con Antonio David Flores, ha impactado profundamente en los espectadores, pero en el episodio de ayer el terreno se volvió especialmente pantanoso.

Carrasco abordó la relación con su hija, Rocío Flores, con la que no tiene trato en la actualidad y que, según su testimonio, fue puesta en su contra por su padre hasta el punto tal de que, cuando era una adolescente, la denunció a ella por malos tratos y llegó incluso a propinarle una paliza. Y si bien se conocían algunos datos sobre este escalofriante suceso, ocurrido en 2012, quedaba todavía mucho por contar.

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No obstante, y debido a lo delicado del tema, Telecinco decidió al final no emitir 11 minutos de la narración de Carrasco, algo de lo que ya había avisado ella misma en la entrevista en directo que concedió el pasado miércoles. Concretamente, se han omitido los detalles más turbios acerca del episodio que acabó con la presentadora tirada en el suelo tras sufrir los golpes de su hija. Pese a ello, las revelaciones que sí han llegado a la pantalla no han podido ser más desgarradoras.

La reclamación judicial y el deterioro de la relación

Carrasco contó que en 2005 se había decidido a poner una poner una reclamación judicial contra Antonio David por impago de pensiones y abandono de la familia, pero que finalmente decidió no hacerlo por temor a deteriorar totalmente su frágil relación con su hija, que, según ella, le llegó a acusar de querer "meter a mi padre en la cárcel". "Yo dejo pasar 6 años sin cobrar la pensión para ver si aminorando la marcha judicial aminoraba la intoxicación de ésta persona hacia los niños", ha explicado Carrasco, "pero no aminora sino que va en aumento".

En 2012, Carrasco decidió finalmente poner en marcha el proceso judicial y a partir de ese momento, las cosas con su hija, que no iban bien, empeoran todavía más. La convivencia entre madre e hija se degrada poco a poco, y el comportamiento de Flores se vuelve cada vez más extremo. "Mi hija me decía de todo: hija de puta, puta, zorra, que yo nunca la he querido, que nunca la he llevado al médico, que no me preocupaba de sus estudias, me dan asco tus besos, no me toques...".

Agresiones, amenazas y el episodio final

Durante el verano del 2012, la situación terminó por explotar. "La escucho en el dormitorio del niño y que le está pegando voces. Entro, me meto en medio y le digo que deje a su hermano. Ella empieza a increparme y decirme: 'Que sepas que en septiembre a esta casa no me trae ni un juez, ni padre ni madre que están bajo tierra, maltratadora'". Según ha desvelado la presentadora, después de ese encontronazo, en el pasillo, Flores comenzó a provocarla: "Venga, pégame Rociíto, ¡no tienes huevos!"

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La violencia iba poco a poco en crescendo. "Hay una agresión que ella me hace con un cuchillo", ha narrado Carrasco, antes de contar otro episodio estremecedor, que se dio en una ocasión en la que pilló a Flores fumando en su cuarto y tuvo que regañarla: "Pega una calada al cigarro, me mira y lo apaga en el colchón. Me mira y me dice: 'La próxima vez lo hago contigo y quemo la casa contigo dentro'".

Ese mismo verano, en julio, Carrasco recibió una llamada de su abogado en la que este le informaba de que Antonio David Flores había presentado una demanda de modificación de medidas para quedarse con la custodia de Flores. Días más tarde, se produjo otra trifulca entre madre e hija en la cocina (la agresión final, cuyo relato Telecinco ha recortado): "Me cruza la cara de lado a lado".

"Yo no me creía lo que estaba pasando", ha explicado Carrasco, "Entonces empieza a pegarme... Pero mientras ella me pega, ella va gritando: '¡No me pegues, no me pegues!'". La pelea se fue de manos. "Lo siguiente que recuerdo es a Fidel reanimándome, poniéndome un aparato de pulsaciones, cuando volví en sí las tenía en 140". Rocío Flores se marchó entonces. Y fue ahí, en el coche, con Paco al volante, cuando "sacó un móvil no sé de dónde y dice 'Papá, ya está hecho'".

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