Salud

Piluca Barrau: “La coincidencia entre polen y virus respiratorios está generando un nuevo escenario”

La conocida virulergia describe el escenario en el que alergia y la infección viral se superponen, creando confusión al paciente.

Piluca Barrau: “La coincidencia entre polen y virus respiratorios está generando un nuevo escenario”
Marta Rodríguez Peleteiro
Redactora de Tikitakas
Su trayectoria en Prisa comenzó en AS, en 2006, en la sección de Cierre. Posteriormente asumió la coordinación de la revista AS Color y la redacción de los blogs Match Point y Erratas de Campo. En 2017 pasó a formar parte de PrisaNoticias, en el control de producción de El País y AS, y volvió a AS a finales de 2022, como redactora de Tikitakas.
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Cada primavera millones de personas experimentan síntomas respiratorios ligados a la alergia estacional. Sin embargo, en los últimos años se observan con mayor frecuencia pacientes que presentan síntomas típicos de alergia combinados con manifestaciones propias de una infección viral respiratoria. A este escenario algunos especialistas empiezan a referirse como virulergia: la coexistencia de alergia respiratoria e infección viral en un mismo paciente, que genera cuadros mixtos y dificulta la interpretación de los síntomas.

Así lo explica la farmacéutica Piluca Barrau: “La coincidencia entre polen y virus respiratorios está generando un nuevo escenario: hay pacientes que no saben si lo que tienen es alergia, infección o ambas cosas a la vez. Entender las señales ayuda a tomar medidas más adecuadas”.

Las claves

La virulergia no es una patología nueva, sino la coincidencia temporal de dos procesos inflamatorios distintos: la alergia respiratoria y la infección viral. En primavera aumenta la exposición a pólenes —gramíneas, olivo y otras especies vegetales— mientras que virus respiratorios como rinovirus, adenovirus o coronavirus siguen circulando.

“Lo que vemos en farmacia es que el paciente identifica sus síntomas como ‘lo de todos los años’, pero esta vez se prolongan más, son más intensos o aparecen signos que no le encajan del todo”, señala Barrau.

Asimismo, la rinitis alérgica es una de las enfermedades crónicas más comunes en Europa y, según la Academia Europea de Alergia e Inmunología Clínica (EAACI), afecta aproximadamente al 25 % de la población. En la alergia, el sistema inmunitario reacciona frente al polen liberando mediadores inflamatorios, principalmente histamina, responsables de estornudos en ráfagas, mucosidad acuosa y picor nasal u ocular. Cuando una infección viral se suma a este terreno ya inflamado, el cuadro puede intensificarse ya que las infecciones virales pueden agravar la inflamación de las vías respiratorias en pacientes alérgicos.

“Los virus dañan el epitelio respiratorio y facilitan la penetración de alérgenos. Es como si la barrera protectora estuviera más vulnerable, lo que amplifica la respuesta inflamatoria”, explica la farmacéutica.

Aunque pueden coexistir, existen signos orientativos. En la alergia predominan los estornudos repetidos, la mucosidad transparente y líquida, el picor nasal y ocular y la ausencia de fiebre. En las infecciones virales son más frecuentes la fiebre, el dolor de garganta, la mucosidad más espesa y el malestar general.

El síntoma que más confunde suele ser la mucosidad persistente. Si además aparece fiebre o malestar general marcado, es más probable que haya componente viral”, apunta Barrau. Cuando aparecen manifestaciones de ambos tipos al mismo tiempo, es posible que el paciente esté ante un cuadro mixto.

Contexto ambiental

El cambio climático está modificando los ciclos de floración de muchas plantas, prolongando las temporadas polínicas y aumentando la concentración de alérgenos en el ambiente. Paralelamente, la circulación de virus respiratorios ha cambiado su estacionalidad en los últimos años.

Este nuevo escenario facilita que ambos procesos coincidan con mayor frecuencia. “Las temporadas de polen son más largas y, al mismo tiempo, los virus no siguen patrones tan predecibles como antes. Eso aumenta la probabilidad de solapamiento”, señala Barrau.

La farmacia constituye uno de los primeros puntos de consulta ante síntomas respiratorios. El farmacéutico puede ayudar a diferenciar síntomas, recomendar medidas para reducir la exposición al polen, orientar sobre higiene nasal y ocular, aliviar la irritación de garganta y derivar al médico cuando sea necesario. Entre las medidas más útiles destacan evitar el ejercicio al aire libre en días de alta concentración polínica, ventilar en horas de menor carga ambiental, utilizar mascarillas FFP2 —que pueden filtrar partículas de polen—, realizar lavados nasales con soluciones salinas y emplear productos que ayuden a proteger la mucosa ocular o faríngea.

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La virulergia no suele ser grave, pero sí puede generar incertidumbre. Saber interpretar los síntomas permite actuar con mayor precisión y evitar tanto la banalización como la alarma innecesaria”, concluye Piluca Barrau.

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