Rublev, primer finalista del Godó
El tenista de 28 años acaba con la resistencia, tras remontar, del sorprendente Medjedovic. Gana en tres sets (4-6, 6-2 y 6-2) en una hora y 58 minutos. Ya espera al ganador del Jódar-Fils.


No es el tenista más vistoso. Tampoco el más estable. Pero sí es, cuando quiere, efectivo y ganador. Se trata de Andrey Rublev, que por fin logró sacudirse el mal fario con las semifinales este 2026 (cayó en Hong Kong, Doha y Dubai) y sacó su billete para la final del Barcelona Open-73º Trofeo Conde de Godó. El tenista de 28 años tuvo que sudar, eso sí, para superar al sorprendente Hamad Medjedovic, que llegó desde la previa. Rublev tuvo que remontar. Pero lo hizo al vencer por tres sets (3-6, 6-2 y 6-2) y en una hora y 58 minutos de partido. Ya espera en la final al ganador de la otra semifinal entre Jódar y Fils.
Pese a llevarse los dos últimos sets del partido con comodidad (también ayudado por el cansancio de Medjedovic, al que se le hizo el partido eterno), sufrió, y mucho, en el primero. Y es que su lenguaje corporal no era bueno y, además, sufrió molestias. En el primer punto ya se le vio quejarse del pie izquierdo y con 0-1 en contra y 30-30 en su saque tuvo que pedir la atención del fisioterapeuta. El motivo, un dolor en el dedo índice de su mano izquierda. El tratamiento, de dos minutos, pareció ser certero y se adjudicó el punto para el 1-1.
Lo cierto es que Medjedovic empezó muy bien el duelo. Su derecha era profunda y también se ayudó por su saque. Se despide de Barcelona con hasta 29 saques directos. Rublev, el segundo con más, suma nueve. El juego clave en el primer set fue el interminable que acabó con el 2-3 para el serbio. Llegó a levantar cuatro bolas de break y se lo adjudicó. Eso sí, también hay que indicar que por aquel entonces se llevaban 35 minutos de partido y el ambiente en las gradas era muy frío. Partido lento y con escasos intercambios de golpes. Medjedovic logró colocarse 3-5 y, con servicio a favor, cerró el set (3-6).
La respuesta de un inestable Rublev era un incógnita, pero revivió. Es más, acabó por desquiciar a un Medjedovic al que la bola ya no le corría tanto y se le multiplicaron los errores no forzados. El primer break del partido para Rublev trajo consigo el 3-1 y el serbio, en el siguiente punto, tiró la raqueta al suelo. Algo ya no funcionaba como antes y lo trasladó a su cabeza. Rublev olió sangre y se adjudicó el segundo set por 6-2.
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La historia apenas cambió en el tercer y definitivo set. Medjedovic volvió a quedarse en protestas, algunas a la jueza de silla, y ya no se levantó de la lona. Tiró bolas a la red y también falló remates aparentemente sencillos. Su periplo en Barcelona llegó a su fin. Con honor al, primero, alcanzar las semifinales desde la previa, y después por forzar a Rublev a jugar tres sets y estar casi dos horas en pista bajo un calor intenso.
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