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Badosa: “No podía gestionar las expectativas ni la presión”

Paula Badosa habla con AS sobre la depresión que sufrió hace unos meses y cómo consiguió vencerla con la ayuda de su entrenador, Xavi Budó.

Paula Badosa
Alex Pantling Getty Images

Paula Badosa (Nueva York, 21 años) habla con AS sobre la depresión que sufrió hace unos meses y cómo consiguió vencerla con la ayuda de su entrenador, Xavi Budó.

¿En qué momento se dio cuenta de que algo iba mal?

Hace año y medio llevaba ya una mala época, no me sentía bien en pista, cada vez tenía menos ganas de entrenarme, no quería competir, tenía miedo de entrar en la cancha, estaba muy mal... Eso se trasladó a lo personal, se me quitaron las ganas en el día a día. Entonces me puse en contacto con especialistas y me abrí mucho. Ahí me diagnosticaron que pasaba por momentos de ansiedad y depresión.

¿Qué pensó?

Me puse triste, porque no entendía cómo era posible que haciendo lo que más quería en este mundo, me afectara tanto y siendo tan joven. Me entró tristeza y rabia. Pensaba: ‘Disfruta, que estás haciendo lo que más te gusta’. Pero no es tan fácil. En ese momento lo acepté, lo reconocí. Ese fue el primer paso, abrirme con la gente que me quiere y que desea ayudarme.

¿Por qué cree que le pasó?

Porque desde muy joven se crearon muchas expectativas sobre mí y no estaba preparada para gestionarlas. Tenía un entorno que no era fácil para mí. Sentía que tenía que ganar todos los partidos, mucha presión exterior… Y vi que no había cumplido con lo que se esperaba.

Me lo ha dado todo personal y tenísticamente. Ha estado ahí para mí las 24 horas del día. Es impagable, un gran tipo y un gran profesional.

Budó, según Badosa

¿De quién fue la culpa?

De nadie en concreto. El entorno no ayudó, sólo querían que ganara. La prensa me puso etiquetas muy rápido. Se juntó todo y la mezcla fue un caos.

¿Qué hizo para salir del pozo?

Empecé de cero. Prescindí de gente tóxica que no me ayudaba y encontré a Xavi (Budó, su entrenador), que es como mi ángel de la guarda. Me ha ayudado en todo, a salir de ahí. Me he apoyado mucho en él y ha sido clave.

¿Ese cambio se ha transmitido a su tenis?

Sí. Lo que te pasa fuera se traslada dentro. Cuanto mejor estás, mejor te salen las cosas.

¿Cuáles son ahora los valores que rigen su carrera?

Siento que estoy con paz interior, tranquila, feliz… Me considero una persona humilde, me gusta mucho trabajar y escucho. Quiero disfrutar cada día y no pensar en muchas cosas más. Centrarme en mí y, sobre todo, intentar ser lo más feliz posible.

Los psicólogos dicen que hay que pensar menos en el objetivo y disfrutar del proceso...

No puedo estar más de acuerdo, porque ese era mi gran problema. Sólo pensaba en el resultado y no en disfrutar del camino. Ahora sí lo estoy consiguiendo.

Y el premio ha llegado con su entrada en el top-100.

Para mí es una recompensa en un año duro de viajes y trabajo.

¿Y ahora?

No puedo dejar de disfrutar, aunque sigo queriendo ser una de las mejores del mundo.

¿Cómo es Budó?

Es una persona muy positiva y ambiciosa a la vez. Empatiza mucho con las personas, algo clave para alguien como yo. Me lo ha dado todo personal y tenísticamente. Ha estado ahí para mí las 24 horas del día. Es impagable, un gran tipo y un gran profesional.