Verticalidad contra la hipotermia
Buena versión de la Real Sociedad ante el Atlético de Madrid, en el estreno de Matarazzo como entrenador txuri-urdin.


En una noche donde la hipotermia se sobrellevaba con expectativas, la Real Sociedad demostró que se puede saltar al verde con los mismos hombres, pero con una cara absolutamente renovada. Tras un arranque de 2026 algo ‘graciosete’ —con el Levante y el Girona revolucionando la parte baja—, parece que los Reyes Magos finalmente dejaron el fútbol que se les pidió en el buzón de Anoeta. El debut de Pellegrino Matarazzo pasó de una posesión estéril del pasado a una verticalidad y una presión alta que hicieron que el frío donostiarra pasara a un segundo plano.
Vimos detalles de autor desde el primer minuto, especialmente en la recuperación de piezas clave. Matarazzo parece haber dado con la tecla para que un Brais que lo jugaba todo sin brillo volviera a su mejor versión, y para que Turrientes, que apenas contaba con minutos, manejara el centro del campo con una intensidad y jerarquía asombrosas. Rino incluso ha tenido ya su bautismo de fuego con el arbitraje español, mostrando una desesperación en la banda ante ciertas jugadas que lo consagra como un txuri-urdin más de pura cepa.
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El empate contra el Atlético supo a mucho más que un punto porque se vio a un técnico que ya entiende cómo se bailan los goles en Anoeta. Ahora la Real es un equipo que muerde y busca el área con una verticalidad que ilusiona a una grada que necesitaba volver a reconocerse en su equipo. Si este es el nivel de energía que nos espera para lo que queda de curso, el mensaje es claro: la Real de Matarazzo ha decidido que el resto de la temporada va a ser un asunto muy serio.
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