Opinión

Va por ti, mamá

Mamá se ha ido para siempre y sigo noqueado en la lona. Jamás me sentí tan bajo anímicamente y tan vulnerable...

17/01/26 PARTIDO PRIMERA DIVISION 
REAL MADRID - LEVANTE 
VIDEOMARCADOR VINICIUS JR
JESUS ALVAREZ ORIHUELA
Tomás Roncero
Nació en Villarrubia de los Ojos en 1965. Subdirector de AS, colaborador del Carrusel y El Larguero y tertuliano de El Chiringuito. Cubrió los Juegos de Barcelona 92 y Atlanta 96, y los Mundiales de Italia 90, EE UU 94 y Francia 98. Autor de cuatro libros: Quinta del Buitre, El Gran Partido, Hala Madrid y Eso no estaba en mi libro del Real Madrid.
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Semana muy triste.- Somos profesionales y las cuestiones personales, por dolorosas que sean, hay que intentar dejarlas en casa. Es la máxima que uno debe tener en la vida para no bajar la guardia y tirar siempre hacia adelante. Pero esta semana me tocó sufrir algo que creí que nunca llegaría. Mamá se ha ido para siempre y sigo noqueado en la lona. Jamás me sentí tan bajo anímicamente y tan vulnerable. Como dijo sabiamente Dani Garrido en El Carrusel: “Somos unos niños hasta que dejamos de serlo cuando se va nuestra madre...”. Ella me tenía con los pies en la Tierra y ella siempre sabía marcarme la hoja de ruta para encauzar correctamente mi acelerada existencia. Pasé junto a ella, muy malita, la pesadilla de la noche aciaga ante el Benfica. Por eso no pude estar con ustedes a pesar de las ruidosas consecuencias de la sonrojante derrota. A mi madre, en su adiós, le prometí que nunca me rendiría y que intentaría honrar su memoria siendo buena persona, el mayor tesoro de un ser humano, y seguir disfrutando de la familia y de mi Real Madrid. Por eso te dedico esta sufrida victoria ante el combativo Rayo. Mamá, tú sigue apoyándonos desde arriba. Te necesitamos.

El Bernabéu.- Como ya intuíamos tras al fiasco de Da Luz, la afición quiso recordar desde la megafonía a los hombres de Arbeloa que lo del Benfica no puede repetirse. Se puede perder, pero nunca regalar prestigio. Pero ojo, el Bernabéu fue selectivo y supo diferenciar. Por eso, Courtois, Asencio o Mbappé recibieron una ovación en medio de la algarada. Vinicius, siempre valiente y un tipo que se crece en la adversidad, soportó el primer chaparrón sonoro y revirtió los pitos en una ovación sentida y merecida con un golazo para enmarcar. Un tanto de los que sólo puede meter Vini. Una obra de arte en mitad de la jungla de cristal. Un golazo que selló durante unos minutos la tregua.

Ánimo, Jude.- Cuando el bebé viene de nalgas pasan cosas como esta. Bellingham, uno de los más discutidos por su bajo rendimiento, sufrió una dolorosa lesión muscular cuando el partido estaba todavía en la hora del desayuno. Lloró de rabia e impotencia. Mala suerte para el inglés, que ojalá vuelva lo antes posible. Lo que no es de recibo es que haya estúpidos que piten a un jugador suyo cuando está tirado en el campo de batalla. Puedes criticarle antes del partido, pero si en acto de servicio cae roto es canallesco silbarle. Esos cuatro bobos sí que no son del Madrid...

Los guadianas.- De nuevo irrumpió el Madrid de los guadianas, ese que durante unos minutos baja el nivel de intensidad y mete a los rivales en la batalla cuando ya parecían tenerla perdida. No olvidemos que este Rayo venía en una muy mala dinámica, sobre todo lejos de Vallecas. Pero olieron la sangre y fue así como De Frutos, que fue un prometedor canterano de Valdebebas, firmó el empate adelantándose a Tchouameni (que había suplido al lesionado Asencio) con una acción de vivo. De nuevo llegó la pitada y de nuevo las dudas. Hasta que las disipó nuestro Ángel de la Guarda, más conocido como Tibu Courtois. Ratiu se plantó solo ante el gigante belga y, alucinen, sólo el joven Gonzalo le encimó para que no rematase a placer. El resto lo hizo Courtois salvando un gol hecho. Ufff.

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Kylian ejecutó.- A partir de ahí se empezó a suicidar deportivamente el Rayo con la autoexpulsión de Pathé Ciss y el claro penalti de Mendy a Brahim. Mbappé, que para eso es la estrella del equipo, embocó el gol que le hacía falta a la tropa de Arbeloa como el comer. Ya suma 37 dianas (22 en Liga) y consigue que hasta el domingo, en Mestalla, estemos a un puntito de ese Barça que va de favorito. Mamá, como tú me decías, ya veremos quién ríe el último...

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