Opinión

Un Mónaco en caída libre pero vivo en Champions

Las llegadas de Ansu Fati y Pogba en verano suponían un gran riesgo y están pudiendo participar poco, aunque el español sí responde cuando juega. Akliouche y Golovin aportan la calidad.

Sebastien Pocognoli da una charla a sus jugadores.
PIERRE-PHILIPPE MARCOU
Axel Torres
Actualizado a

Un cambio de técnico que no ha funcionado. Pese a que Adi Hütter firmó dos buenas temporadas al frente del Mónaco, acabando segundo en la primera y tercero en la segunda, un mal inicio de curso provocó su destitución el pasado mes de octubre. El club apostó por el entrenador que acababa de lograr un histórico título de liga belga con el Union Saint-Gilloise, Sébastien Pocognoli, pagando un millón de euros para liberarlo de su contrato con la entidad de Bruselas. Y aunque el inicio fue esperanzador, pronto llegaron los malos resultados, que fueron acumulándose hasta dibujar ahora mismo una situación de crisis absoluta. Los monegascos han perdido siete de sus últimos ocho partidos de liga, habiendo ganado curiosamente contra el PSG el otro de esta nefasta serie. La afición, que expresó su enfado en el último encuentro ante el Lorient, una derrota por 1-3 en casa, señala al banquillo −no se descarta un nuevo cambio− y a la directiva, cuestionando una política de fichajes que centró sus esfuerzos en dos jugadores de gran prestigio pero cuyo estado de forma era una incógnita: Ansu Fati y Paul Pogba. El español, al menos, ha visto portería con frecuencia cuando ha podido participar, y de hecho reapareció el viernes marcando el único gol del equipo. El francés campeón del mundo, en cambio, ha disputado sólo media hora en todo lo que va de temporada y, de nuevo, causará baja frente al Real Madrid.

La Champions y la Copa salvan a Pocognoli. Si el entrenador aún se mantiene en el cargo es porque ha sumado buenos resultados en los otros dos torneos. En la Copa de Europa ha ganado dos partidos y ha empatado otros dos, manteniéndose aún invicto y conservando opciones de entrar en el Top-24. Con los nueve puntos que tiene ahora mismo le podría bastar con uno más para estar en la ronda de playoff, aunque el calendario, con el Real Madrid y la Juventus como rivales, no es nada sencillo. En la Copa de Francia también sigue vivo y visitará al Estrasburgo en octavos de final: es una opción de título muy realista teniendo en cuenta que el PSG ya está eliminado.

Talento en las bandas y poca solidez. Tras probar con varios sistemas diferentes, Pocognoli ha usado en los últimos partidos un 4-4-2. A veces dibujando un rombo en el medio y otras veces, como frente al Lorient, con una línea de cuatro en la que ubica a dos jugadores con perfil de media punta, Akliouche y Golovin, partiendo desde los costados. Son los más creativos del equipo, aunque están lejos de su mejor nivel, especialmente el joven internacional galo, que se está jugando una plaza en la lista de Deschamps de cara al próximo Mundial. Pero es habitual que el bloque se parta en dos, con seis futbolistas defendiendo y cuatro con un regreso menos solidario. La ausencia de Minamino tampoco le permite a Pocognoli estimular la competencia en esas posiciones de tres cuartos. Si encima los centrales Dier y Faes, que a priori tienen mucha experiencia, están tan poco acertados como en el último duelo, el equipo acaba mostrándose demasiado vulnerable.

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La pegada abandona a los puntas. Este Mónaco juega con dos delanteros puros porque dispone de varios elementos con una gran capacidad ante la portería rival. Folarin Balogun, ex canterano del Arsenal, anotó en la temporada 2022-23 la impresionante cifra de 21 goles en la liga francesa con el Reims. Desde que fichó por el conjunto del Principado hace dos años y medio, sólo ha firmado 15 en la misma competición. Pero en Champions lleva tres partidos seguidos marcando, y a este dato se agarran los monegascos. Su acompañante suele ser Mika Biereth, que tuvo registros de récord nada más llegar en el mercado invernal de la temporada pasada procedente del Sturm Graz. Es menos explosivo y más rematador de área, pero su campaña 2025-26 está siendo muy pobre: dos goles en liga, dos en Copa y ninguno en Europa. El joven Ilenikhena, que es más adaptable a contextos de contragolpe, amenaza con quitarle su plaza en el once.

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