Trent, una ventaja para un buen Madrid
El golpeo de balón del lateral inglés lo simplifica todo. Su buen pie es un negocio lucrativo.


El alzamiento al liderato del Madrid no encuentra esta vez reparo alguno. Fue muy superior a una Real Sociedad recortada en la alineación y mermada de espíritu, como si el partido le estorbara. Nada que le deba afectar al equipo de Arbeloa, que puede acabar más que satisfecho con el nivel de juego de su equipo. Ganar siempre es lo sustancial, pero hacerlo de forma convincente es otro triunfo en sí mismo para el Madrid. Con Trent y su influencia en ataque como elemento de esperanza.
Resulta llamativo que el Madrid jugara mejor sin Bellingham y Mbappé. La suplencia del francés aludió a una mera cuestión física, pero su equipo, y no solo de manera cosmética, lo agradeció. Arbeloa dio la alternativa a Gonzalo, jornalero y capataz del gol a partes iguales, además de recuperar a Vinicius, Rüdiger y Trent, con Carvajal otra vez en el banquillo. Las decisiones no se entienden sin el viaje de castigo a Lisboa, parada decisiva en la temporada. En todo caso, ensanchar la nómina de posibles titulares le conviene a Arbeloa, así como dar continuidad a un centro del campo de hormigón, con el añadido elaborativo de Güler, que le debió gustar en Mestalla.
Al Madrid todo le fue de cara. Hasta Matarazzo se coligó con el equipo blanco al ampliar en exceso la rotación después del esfuerzo y el componente emocional del derbi. Cuando recuperó a Guedes, el roto en el marcador era importante. La autoridad creativa de Trent ya había hecho la diferencia. En un Madrid al que todo el desarrollo del curso le ha supuesto dolores de cabeza atacar a sus rivales cuando no le dejan correr, el golpeo de balón del lateral inglés lo simplifica todo. Su buen pie es un negocio lucrativo, una ventaja a tener en cuenta.
Desde esa incuestionable virtud de Trent, espoleada por el olfato de Gonzalo, el Madrid hizo fácil lo difícil. Ni la torpeza de Huijsen, esta vez justificada en parte por la mala fortuna, le apartó del camino correcto porque jugó la clase de partido que redefine sus posibilidades. Algo es algo. El Madrid tuvo movilidad en todas las piezas, con rupturas y ofrecimientos constantes, además de contar con el desequilibrio individual de Vinicius, que dio el partido a Aramburu. Hay signos que sugieren una reactivación del brasileño, todavía no completa debido a cierta irregularidad. Lo que no admite discusión es que el Madrid necesita la versión más animada de Vinicius.
Al progreso ofensivo, también se añadió la responsabilidad colectiva sin el balón. Hubo altibajos, con un tramo confuso en la segunda parte por un exceso de relajación, pero el Madrid se manejó con solvencia, compromiso y energía en el repliegue. Sí que hubo alguna desconexión cuando buscaba apretar arriba, las menos veces ahora, que la Real empleó para salir con facilidad. De todos modos, el Madrid se atornilló bien cuando dio un paso atrás bajo el 1-4-4-2 en campo propio.
Nadie puede lanzar campanas al vuelo sobre el Madrid. Son tantos los trastazos merecidos que se ha dado, y otros que esquivó de aquella manera, que siempre estará la duda sobre si la rehabilitación es flor de un día. Ya se vio antes una mejoría con Arbeloa que estalló en mil pedazos. Así que vayan a saber. El Madrid es el único que tiene la respuesta.
Un gol que no parecía existir

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Trent recibe en la banda en una posición muy retrasada, pero ve el desmarque de Gonzalo entre centrales y sirve un centro magnífico que aprovecha el delantero. Es una jugada de extraordinaria dificultad.
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