Superfin
El Madrid confiaba en el poder de los “doce magníficos” y se olvidó del poder político.

Sabemos que el Real Madrid, el “último de Filipinas” que quedaba en la Superliga, ha llegado a un acuerdo con la UEFA y que se han dado la mano, aunque se hayan odiado un poco durante estos casi cinco años, desde que el presidente del Real Madrid salió en El Chiringuito, anunciado no solo la creación de esa competición, sino que se iba a poner en marcha enseguida.
Confiaba demasiado en el poder de los “doce magníficos” y se olvidó del poder político (Boris Johson saliendo el mismo lunes siguiente de ese domingo de alumbramiento). Y es que el primer ministro inglés se lanzó como un lobo, diciendo que iba a imitar a los alemanes, impidiendo el acoso y derribo accionarial a favor de los extranjeros, y dejando en un 50 más 1 la obligación de tener dueños ingleses.
Eso espoleó a los dueños, extranjeros, de los seis equipos de la Premier, además del poder de las aficiones, que se lanzaron a las calles de Londres, Liverpool y Mánchester, para dar una lección a los propietarios y a los futbolistas.
Enseguida, algunos capitanes de los equipos ingleses se rebelaron a medias y dijeron, con la boca pequeña, pero que se escuchó bien fuerte, que los fans eran los verdaderos propietarios del fútbol. Y es que, sin ellos (nosotros) no habría fútbol. La afición es la que mueve el deporte, éste y cualquier otro, pero más el balompié.
Así que, sin conocer los acuerdos internos entre la Superliga/Real Madrid y la UEFA, queda claro que ésta ha ganado, no solo porque no habrá competición como la que se preveía en aquella velada dominical del 19 de mayo de 2021, sino porque los distintos vaivenes de la Superliga, con cambios variados, hasta la oferta de la ya llamada “Unify” con varias (hasta cuatro) divisiones y la inclusión del fútbol femenino, no se han llevado a cabo y han muerto , la primera opción y las siguientes, en el camino.
Esto, que deja a uno con mal sabor de boca y a otros (entre los que me incluyo) con satisfacción de haber evitado una partición familiar (el fútbol), en varias y distintas secciones, me parece lo más lógico. Es cierto que los clubes están ahí y que son parte crucial del sistema competitivo, pero no son los únicos y, como siempre ha sido, la UEFA ve el problema, lo soluciona con más dinero (que es lo principal que se buscaba) y deja sin tanto poder a los de la Superliga (que es lo que también requerían).
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