Sin ilusión
Xabi Alonso llegó para darle otro aire al equipo, pero hay un ambiente como si todas las esperanzas que había depositadas en su llegada se hubieran difuminado.

Por mucho que algunos se empeñen en vender como terapéutica la derrota ante el City, el Madrid terminó el partido sin pulso y sin ilusión. Las protestas finales del público demostraron que, más allá de unos minutos alegres en el primer tiempo, la percepción generalizada fue de desencanto y decepción. Xabi Alonso, que llegó para darle otro aire al equipo como un entrenador intervencionista, ha terminado superado por la realidad de un vestuario que prefiere menos órdenes y más sencillas. De tanto repetir que el equipo estaba en construcción y había que seguir ajustando cosas, hasta los jugadores se cansaron, pues no veían resultados claros en el juego y no entendían muchas decisiones del técnico.
Xabi empezó queriendo estar encima de todo, en cada posición, en cada movimiento colectivo o individual, dando instrucciones para esto y para aquello, moviéndose inquieto en la banda, como queriendo demostrar que podía tener todo estudiado y controlado. Pero el tiempo fue pasando y no llegaron las rutinas esperadas, aparecieron los malos resultados y las dudas, y su discurso fue perdiendo fuerza, tanto en el vestuario como en la sala de prensa.
Noticias relacionadas
Ahora mismo, solo las victorias lo mantendrán en el puesto porque parece una quimera que pueda cambiar la dinámica del juego y su ascendencia en el vestuario. Mientras gane partidos, aguantará, pero hay una falta de ilusión generalizada alrededor, como si todas las esperanzas que había depositadas en su llegada se hubieran difuminado ya.
¡Tus opiniones importan! Comenta en los artículos y suscríbete gratis a nuestra newsletter y a las alertas informativas en la App o el canal de WhatsApp. ¿Buscas licenciar contenido? Haz clic aquí





Rellene su nombre y apellidos para comentar