Sancet hace de espejo del Athletic de Valverde
La cuenta atrás de Valverde coincide con el despertar de Sancet, apagado casi toda la temporada. Un camino difícil para ambos, como para Remiro.


Las contrariedades
Después del anuncio, empieza la despedida y se exige el análisis. Ya habrá tiempo para reflexionar sobre la magnitud histórica de Ernesto Valverde en el Athletic, fuera de lo común, pero el equipo rojiblanco todavía tiene trabajo por delante en una temporada con la que no le ha sido fácil lidiar. Han sido muchos los problemas sufridos por el Athletic, de punta a punta del terreno de juego. Entre otras cuestiones, el irregular rendimiento de Sancet (25 años) emerge como recurso simbólico. Que el mediapunta navarro llevara sin marcar en jugada en Liga desde abril del año pasado es un buen resumen de los trastornos de su equipo. Su liberación goleadora contra el Betis fue un signo emocional de que quizá, solamente quizá, la oficialidad que antes solo se intuía del adiós de Valverde puede soltar al Athletic de aquí al final. Sancet es un jugador diferente, más esporádico que regular, al que hay que saber tratar y que necesita de la máxima confianza en la finalización para sentirse en plenitud. Esta campaña disparaba más que nunca, pero el acierto no era su aliado. Como tantas cosas en el Athletic, Sancet no terminaba de funcionar. Tiempo tiene para hacer justicia a una figura indiscutible como Valverde.
Un marco delicado
Los aspavientos de decepción y hastío de Álex Remiro (30 años) en la amarga derrota contra el Villarreal denotaron un momento de incertidumbre. Es su temporada más complicada, realidad certificada por el hecho de que ya ha alcanzado su cifra de mayor número de goles recibidos, con 45. Con el futuro por resolver, bajo el interés latente del Barcelona, seguro que tampoco se encuentra cómodo con su previsible suplencia en la final de la Copa, así como con la posibilidad de quedarse sin el Mundial pese a la convocatoria de Luis de la Fuente al citar a cuatro porteros para los amistosos ante Serbia y Egipto. De milagro en milagro, Joan García aprieta y la lógica obliga a su llamada. Es el portero de las grandes ligas con mejor registro de goles prevenidos —índice que mide la cantidad de goles que un portero evita con sus intervenciones—, con más de 9, a diferencia de Remiro, que presenta un ratio negativo (-2,2). De ahí que el portero de la Real Sociedad entienda que cada partido es una oportunidad personal de reivindicarse y no le sentara nada bien la puesta en escena de su equipo ante los de Marcelino. En 23 minutos encajó tres goles. Además, el Villarreal tocó 30 veces el balón y remató en 17 ocasiones en el área realista. Un asedio que no ayudó en nada a Remiro.
Más que un suplente
Noticias relacionadas
Los focos en Osasuna se dirigen casi siempre a Víctor Muñoz y Budimir, jugadores en los que también empezó y acabó la victoria ante el Girona, pero en el éxito rojillo median más figuras. Desde su entrenador, Lisci, hasta un ramillete de futbolistas que ofrecen alternativas de estimable riqueza. Kike Barja (28 años) y su actitud es un ejemplo característico. Con una única titularidad en toda la Liga, sin minutos en la competición durante los meses de enero y febrero, no ha capitulado nunca y se esmera en aprovechar cada oportunidad. Estira al equipo, es atrevido y tiene incidencia directa. En los últimos tres partidos, ha marcado ante el Mallorca y ha asistido contra la Real Sociedad y el Girona. “Un capitán increíble”, en palabras de Lisci.
¡Tus opiniones importan! Comenta en los artículos y suscríbete gratis a nuestra newsletter y a las alertas informativas en la App o el canal de WhatsApp. ¿Buscas licenciar contenido? Haz clic aquí






Rellene su nombre y apellidos para comentar