Manos, manos, manos
¿Por qué ni jugadores ni hinchas ni árbitros parecen saber a qué atenerse?

Lo confieso: estoy perdido. Uno creía que con el correr de los años adquiría cierta sabiduría y experiencia que le permitirían caminar por la vida con pasos algo más firmes. Pero, qué va. Cada mañana me asomo a la ventana con mayor desconcierto. Un ejemplo: las manos en el fútbol. Mira que llevo partidos a mi espalda, vistos y jugados. Pero tengo que reconocer que ahora, cuando el balón roza el brazo de un jugador, mi mirada busca al árbitro presa de incertidumbre. ¿Pitará? ¿No pitará? ¿Sacará tarjeta? ¿De qué color?
¿Cuándo es punible una mano? La normativa habla de los casos de intencionalidad, hacer el cuerpo antinaturalmente más grande (piensen en un cangrejo acorralado), y cuando el contacto con el brazo implica gol de manera directa o por su influencia en la jugada. En los penaltis, además, entran variables como la distancia, la sorpresa o el tiempo para apartar el brazo. Sobre el papel, todo funciona. Sin embargo, en el momento en que comienza a aplicarse el reglamento, es decir, se entra en interpretaciones, parece desaparecer toda la lógica del asunto. Sumemos a eso el VAR (ese Gran Hermano que a veces parece mirar para otro lado) y tenemos la tormenta perfecta.
Toda norma tiene su sentido. En el fútbol, el destierro de la mano se justifica en la elección del pie. En un deporte que abraza la imperfección y la incertidumbre, se decidió erradicar la parte hábil del cuerpo. Piénselo: en español, algo mal hecho está hecho con los pies, mientras que la habilidad se expresa teniendo “buena mano”.
La norma no nace, pues, para penalizar el contacto de la pelota con los brazos porque sí, sino para evitar las ventajas derivadas de esas acciones. Por eso se habla de intencionalidad (control), la postura del jugador o los supuestos en los que la mano desemboca en gol de forma directa o inmediata.
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Entonces, ¿por qué parece todo tan complicado que ni jugadores, ni hinchas, ni (me temo que a veces tampoco) los propios árbitros parecen saber a qué atenerse cuando el balón se acerca a un brazo?
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