Los fichajes de invierno como revulsivos
Dos agujeros. Consciente de que las características de Kovacic no eran idóneas para situarle como medio centro puro ante el Real Madrid, Guardiola tomó una decisión de peso en el once del partido de ida. Con Nico González aún dolorido por el golpe sufrido en el duelo copero anterior, fue Stones el que se ubicó como pivote sustituyendo de esta manera al añorado Rodrigo. Y aunque el conjunto de Ancelotti ya generó numerosas ocasiones claras en la primera parte, la medular sky blue tuvo mucho más empaque durante el tramo de partido en el que el internacional inglés jugó por delante de la zaga. Cuando Aké, muy fatigado, pidió el cambio y Stones retrasó su posición, la vulnerabilidad del Manchester City se multiplicó. Entre ese déficit en el corazón del juego y el que supuso la lesión de Akanji en el lateral derecho, la balanza se acabó de desequilibrar hacia el equipo español, cuyo formidable ataque destrozó al campeón de la Premier. La pregunta, ahora, es la siguiente: ¿podrá solucionar Guardiola estas carencias en el choque de vuelta?
Nico es una solución obvia. El desempeño del gallego en el triunfo por 4-0 ante el Newcastle, un rival de peso con el que el City está peleando por una plaza Champions, hace pensar en su titularidad en Madrid. Muchos aficionados consideran que el precio pagado por él, cercano a los sesenta millones de euros, es excesivo tras no poder triunfar en el Barcelona ni en su cesión al Valencia. Es evidente que en esta operación ha jugado un papel clave la desesperación: el mercado se acababa, las primeras opciones para ese puesto no habían llegado y los últimos partidos evidenciaban que había que firmar a alguien para ese rol. En Nico el City vio a la vez una solución de emergencia y un proyecto de futuro. Y a un futbolista que, por su formación en ambas posiciones, puede ahora suplir a Rodrigo y jugar junto a él la temporada que viene con una tendencia más ofensiva. Con el hijo de Fran en el campo, el cuadro de Guardiola tendrá una salida de balón más fluida y a un futbolista posicionalmente inteligente para cortar las transiciones del rival. Su inclusión le permitirá al técnico catalán una alternativa para intentar tapar también el agujero del lateral derecho: quizá situando a Stones o a otro central en esa demarcación. Ahí podría entrar en juego el uzbeco Khusanov, aunque se le vio tan nervioso en su estreno frente al Chelsea que es difícil pensar en él como opción real en el Bernabéu.
La chispa de Marmoush. Aunque sí alguien salió reforzado en la goleada frente a las urracas, ese sin duda fue el egipcio Marmoush. Su explosión en los últimos meses en el Eintracht de Fránkfurt fue una sorpresa para todo el mundo, ya que su rendimiento en sus clubes anteriores nunca había sido tan alto. Sin embargo, el salto al Manchester City no parece haberle afectado, y Guardiola buscará aprovechar en Madrid su gran momento de confianza. Los tres goles contra el Newcastle le definen: capacidad para ir al espacio, calidad en la finalización, rapidez para armar el tiro saliendo de un recorte y oportunismo. Los anotó partiendo desde la banda izquierda, la posición en la que jugó Grealish en la ida. En el Bernabéu podría ubicarse en esa zona o también en la media punta, donde De Bruyne volvió a dejar muchas dudas en el encuentro de ida -el belga está viviendo una campaña muy decepcionante entre lesiones y bajo rendimiento-. Lo que está claro es que el delantero norteafricano buscará aprovecharse de la atracción que genera Haaland para aparecer libre en posiciones de remate.