Opinión

¿Lo queréis, verdad? Pues Juli es nuestro

Lo decía el presidente Cerezo a mediodía: “Julián-es-jugador-del-Atlético”. Claro y directo. La bala la llevaba el futbolista en la bota.

Julián Alvarez celebra el 0-1 al Barça.
RODOLFO MOLINA
Patricia Cazón
Redactora
Patricia Cazón Trapote nació en Zotes del Páramo, León, en 1980. Licenciada en Periodismo por la Universidad Pontificia de Salamanca y Master de El País trabajó en El Diario de León y El País Semanal antes de llegar a AS en 2004. Cronista del Atlético desde 2016, es autora de cuatro libros y tertuliana en El Golazo de Gol y Estudio Estadio.
Actualizado a

Lo queréis, ¿verdad? A ese jugador que llaman Araña y que acaba de darle un picotazo al Camp Nou a estos cuartos. Lo quiere Laporta, lo quiere su junta, los 57.000 culés que en este partido ya llenan la grada, el Camp Nou cada vez con más gente, áreas abiertas, más cerca del fin la obra. El juego de luces, con sonido de trompeta incluido y de estreno, había regado de electricidad la hierba, como el día anterior las palabras de despedida de Simeone a Griezmann la sala de prensa. Se agradece que en los tiempos de pantallas y deshumanización, haya futbolistas y técnicos que muestren la persona detrás, la persona que ante todo son.

Si el Atleti había salido valiente algo hizo crack antes de la media hora: Hancko caía mal de un salto y quedaba tendido con dolor de tobillo. El Barça comenzaba a encimar, Lamine escurridizo como una anguila, y, entonces, esa acción que cambió la ida: Giuliano se escapaba, Cubarsí le derribaba, último hombre y la amarilla se hacía roja tras pasar el árbitro por la pantalla. La falta la lanzó Julián. Fue bellísimo. Un picotazo directo a la red en un golpe doble. Aunque lo siguiente que ocurrió le condicionará a Simeone la vuelta: Pubill, apercibido, veía amarilla. Una vuelta sin Pubill ni tampoco Hancko. Y Giménez lesionado. Santigüémonos de momento.

Noticias relacionadas

Y paladeemos a Julián. Ellos lo querrán pero es nuestro. Lo decía el presidente Cerezo a mediodía: “Julián-es-jugador-del-Atlético”. Claro y directo. La bala la llevaba el futbolista en la bota. ¿Lo queréis, verdad? No extraña. Deberían dejar de llamarle Araña para gritarle cabra, ese GOAT en mayúsculas dedicado a los mejores jugadores, como él, como Grizi. Un Grizi al que Julián, por cierto, debería preguntar. El francés hizo ese viaje del Atleti al Camp Nou para solo querer regresar. A casa. Al Atleeeti. Palabra que, de pronto, entre 57.000 culés solo se oía, brotando de las gargantas de 2.500 rojiblancos, entre olés toreros. Por su gol. Por el 0-2 de esta ida. Por su Juli.

¡Lleva el deporte contigo! Descarga la App de AS para recibir alertas al instante y configura en MiZona qué quieres leer, sigue a tus equipos y consulta sus partidos. Descárgala aquí. ¿Además buscas licenciar contenido? Haz clic aquí

Inicia sesión para seguir leyendo

Sólo con tener una cuenta puedes leer este artículo. Es gratis
Gracias por leer
Etiquetado en:
Comentarios
Normas

Rellene su nombre y apellidos para comentar

Te recomendamos en Opinión

Productos recomendados