Lecciones a Lindsey Vonn
Es una leyenda, una mujer hecha y derecha que con 41 años toma decisiones.

Lindsey Vonn no necesitaba, ni deportiva, ni económicamente, volver a competir. Lo hizo porque quiso, por amor al deporte, porque es una bestia competitiva y porque ella siempre ha sido así: lo que le motiva es el desafío. Seis años después de retirarse, con una rodilla de titanio y la otra con los ligamentos destrozados, Vonn eligió volver a intentarlo. Terminó gritando y siendo evacuada en helicóptero y el debate sobre si es una heroína o una temeraria es lícito, pero hay comentarios que resultan inaceptables por su paternalismo y condescendencia.
La estadounidense no es ninguna cría, sino una leyenda, una mujer hecha y derecha que con 41 años toma sus propias decisiones y acepta los riesgos. La pista de Tofane donde se estrelló se la conoce al dedillo: allí ha ganado nada menos que doce pruebas de la Copa del Mundo, más que nadie, hombre o mujer. Era perfectamente consciente de las pendientes de 65% y que la velocidad puede dispararse hasta los 140 kilómetros por hora. Sabía también que sus condiciones físicas estaban muy lejos de ser perfectas, pero aceptó el reto. Quiso hacerlo.
El deporte de élite desafía constantemente los límites y, desde luego, no es sano. Saltar más alto o más lejos, clavar las figuras, correr o nadar más rápido, darle más fuerte a la pelota, competir con lesiones crónicas, con dolor después de jornadas infinitas de entrenamiento, repetitivas, constantes que ponen a prueba el cuerpo y la mente es su rutina no sólo para llegar a ser números uno o ganar medallas, sino como desafío personal. Son adictos a la adrenalina ya no sólo de ganar, sino de mejorar en cada centímetro o en la pelea contra el cronómetro. Y el resto de los mortales, desde nuestro sofá, disfrutamos del espectáculo.
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No tenemos derecho a reprocharle nada ni a darle lecciones a Lindsey Vonn. Es una persona adulta que ha asumido el peligro y el sufrimiento como forma de vida. En su último baile se la ha pegado, sí, pero ella quería probar y lo hizo. Un respeto.
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