Opinión

Laporta, viaje a la reelección

El adiós de Messi, la marcha de ejecutivos... Pareció que el mandato sería efímero pero aparecieron flores en el jardín: Lamine... y Flick.

Joan Laporta celebra una de las Champions femeninas conquistadas por el Barça.
Soccrates Images
Juan Jiménez
Redactor jefe de AS. Fue colaborador en AS (2000-04) y, después de pasar por Málaga Hoy, regresó como jefe de Sección en Málaga. Delegado de Andalucía entre 2009 y 2012, colaboró en la integración digital-papel de AS en Madrid. Cubre la información del Barça y la Selección de baloncesto. Tres Juegos Olímpicos. Colaborador de SER, Canal Sur y Gol.
Actualizado a

El Barça, una de esas poquísimas entidades en el negocio del fútbol profesional en la que sus socios votan todavía en libertad quién les gobierna, elegirá presidente el próximo 15 marzo. Joan Laporta, 63 años, es aplastantemente favorito. Era difícil imaginarlo en 2021. Con la pandemia todavía dando coletazos, Laporta encabezó una candidatura con un eslogan altamente emocional (Estimem el Barça) y una pancarta al lado del Bernabéu (Ganas de volver a veros) que movilizaron un voto nostálgico. El barcelonismo, golpeado con violencia por el 2-8 del Bayern en Lisboa, el desgobierno de Bartomeu y el final de ciclo de Messi, se agarró al pasado. Laporta, no obstante, no parecía tener una candidatura sofisticada. Las caras que le rodeaban eran las mismas de siempre y su proyecto pintaba entre antiguo e improvisado. Su carisma, sin embargo, era el de siempre, arrebatador. Por eso ganó con una amplitud de casi 15.000 votos a Víctor Font.

Noticias relacionadas

Pareció que lo de Laporta era cartón-piedra y sería efímero. Messi se marchó entre lágrimas después de prometer solucionar su renovación con un asado. Sus teóricos ejecutivos estrella, Jaume Giró y Ferran Reverter, se marcharon pronto. Destituyó a un icono como Koeman y se puso en manos de Xavi sin creer en él con los resultados conocidos. Se inventó unas palancas controvertidas que Tebas fiscalizó, le explotó en las manos el caso Negreira. Se le marcharon el vicepresidente económico (Eduard Romeu, que ahora suena para volver) y Mateu Alemany, supuesto enlace con LaLiga y cerebro de la planificación deportiva. La reinvención de Barça Studios resultó un fiasco y ha vivido al filo de lo imposible durante cinco años con el fairplay. Sin embargo, aparecieron flores en el jardín. La principal, Lamine, que reabrió la fe a una Masia que no se había ido: Cubarsí, Balde, Bernal, Casadó, Gavi, Fermín… Y mientras preparaba la vuelta a casa (“un regreso al futuro”, dijo), como con Rijkaard y Guardiola, volvió a encontrar un profeta en Flick. Un club tan grande como el Barça es mucho más que su vida deportiva. Pero, sobre todo, es su vida deportiva. Por eso, candidaturas que podrían tener futuro como las de Font, Xavier Vilajoana o Joan Camprubí, si este último da el paso, empiezan la carrera casi derrotadas. El voto del pasado, Laporta, viaja al futuro.

¡Tus opiniones importan! Comenta en los artículos y suscríbete gratis a nuestra newsletter y a las alertas informativas en la App o el canal de WhatsApp. ¿Buscas licenciar contenido? Haz clic aquí

Inicia sesión para seguir leyendo

Sólo con tener una cuenta puedes leer este artículo. Es gratis
Gracias por leer
Etiquetado en:
Comentarios
Normas

Rellene su nombre y apellidos para comentar

Te recomendamos en Opinión

Productos recomendados