La CAF pisotea territorio sagrado

Senegal merece un castigo ejemplar, pero no perder un partido que el árbitro realmente no suspendió.

Los jugadores de Senegal pasearon en autobús ante una multitud de seguidores para celebrar la victoria en la Copa Africana de Naciones.
MAMADOU ALIOU DIALLO
Luis Nieto
Director adjunto de As
Director adjunto. Licenciado en CC de la Información por la U. Complutense y máster en Transformación Digital y Estratégica (EOI), inició su carrera en el Diario Ya. Trabajó El Independiente y Diario 16. Llegó a AS en 1996. Ha ejercido las funciones de jefe de fútbol, redactor jefe, subdirector, director de la página web y director de Información.
Actualizado a

Vaya por delante que Senegal se equivocó gravemente al abandonar el campo en la final de la Copa de África por un calentón exagerado tras dos decisiones más arbitrarias que arbitrales. El fútbol tiene su propia justicia, menos garantista y más inmediata, por la que todos se comprometen a aceptar los errores del juez en decisiones de juego, por increíbles que parezcan. No hacerlo supone quedar a expensas de que un tribunal, meses o años después, revoque un resultado u obligue a repetir un partido, lo que le quitaría todo el sentido a la competición. Pero, por la misma razón, parece absurdo revocar el marcador de un partido que realmente acabó.

Invoca la Junta de Apelación de la CAF los artículos 82 y 84 de la competición, que se refieren al hecho de que un equipo abandone el terreno de juego sin la autorización arbitral y a la sanción que le corresponde por ello, la pérdida del encuentro por 3-0. Tan cierto es que Senegal se marchó en decisión unilateral como que el partido no fue suspendido y que el colegiado permitió su reanudación después de que Mané convenciera a los suyos de volver al campo ante la gravedad de la situación. Es difícil entender que si para el juez de campo no hubo retirada definitiva así lo entienda, dos meses después, un tribunal deportivo de segunda instancia.

Noticias relacionadas

También debe considerarse el clima de acoso que sufrieron los senegaleses antes y durante la final, por la falta de seguridad en su llegada y por el comportamiento incívico y hasta violento de los recogepelotas y de algún jugador marroquí con el meta Mendy. Ahí la CAF lo arregló con un puñado de multas. El resultado deportivo debe tenerse por sagrado salvo en casos de corrupción continuada, ante los que Italia, sin ir más lejos, aplicó varias veces y acertadamente la ley, pero aquí no estamos ante hechos similares. Senegal merece castigo post mortem, incluso su exclusión del Mundial, pero su título, por el bien del fútbol, debe quedar a salvo. Ojalá lo vea así el TAS.

¡Tus opiniones importan! Comenta en los artículos y suscríbete gratis a nuestra newsletter y a las alertas informativas en la App o el canal de WhatsApp. ¿Buscas licenciar contenido? Haz clic aquí

Inicia sesión para seguir leyendo

Sólo con tener una cuenta puedes leer este artículo. Es gratis
Gracias por leer
Etiquetado en:
Comentarios
Normas

Rellene su nombre y apellidos para comentar

Te recomendamos en Opinión

Productos recomendados