OPINIÓN | JUAN GUTIÉRREZ

Francos bate el récord

El último presidente del CSD se marcha con el dudoso honor de haber batido el récord español de brevedad en el cargo: 184 días.

Víctor Francos, durante el acto de atletismo el 12 de diciembre, solo días antes de anunciar su marcha del CSD.
PEPE ANDRES | DiarioAS
Juan Gutiérrez
Subdirector de polideportivo. Ha desarrollado toda su carrera en AS desde 1991. Cubrió dos Juegos Olímpicos, siete Mundiales de ciclismo y uno de esquí, 12 veces el Tour y la Vuelta, seis el Giro… En 2007 fue nombrado jefe de Más Deporte, puesto que ocupó hasta 2017, cuando ascendió a subdirector en las áreas de Motor, Baloncesto y Más Deporte.
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Víctor Francos anunció este jueves su renuncia “por motivos profesionales” a la presidencia del Consejo Superior de Deportes (CSD), o a la Secretaría de Estado para el Deporte, que viene a ser lo mismo, a través de un comunicado sorpresa. Aprovechando el argot del mundillo que abandona, podemos destacar que Francos se marcha con el dudoso honor de haber batido el récord español de brevedad en el cargo. Hasta la fecha lo tenía Albert Soler, con 189 días. El ahora saliente publicitó su adiós cuando llevaba 184. Soler cesó para ingresar en las listas del PSC al Ayuntamiento de Barcelona. Francos no ha desvelado todavía su destino, aunque desprende un olor similar. Ya veremos. Ambos casos nos confirman la carga política que puede llegar a tener este cargo. Su antecesor, José Manuel Franco, también dejó el Consejo el pasado mes de junio para convertirse en senador por Madrid. Otro ejemplo claro. Antes que Franco estuvieron María José Rienda e Irene Lozano.

Desde que Pedro Sánchez accedió por primera vez a la presidencia del Gobierno, en junio de 2018, ya ha coleccionado cuatro responsables del CSD en cinco años y medio, que serán cinco secretarios la próxima semana. Ya pueden hacer sus quinielas: Félix Jordán de Urries, Víctor Gutiérrez, Mariano Soriano, Juan Luis Soto… Esto parece el Día de la Marmota. La noticia no ha caído demasiado bien en el mundo del deporte. No porque prefieran a Francos o a cualquier otro, sino por la inestabilidad que generan tantos cambios en tan cortos plazos, y también por esa sensación de que el deporte es simplemente un trampolín o una estación de paso. Se echan en falta periplos largos como los de Jaime Lissavetzky, que estuvo más de seis años, o Miguel Cardenal, que permaneció más de cuatro. Y también algo más de cariño.

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