El homenaje a Negreira tenía premio
Que hayan designado a Alberola Rojas como árbitro principal de la gran cita de La Cartuja pese a lo ocurrido el viernes en el Bernabéu me parece lamentable.


Se consumó la lamentable designación arbitral de la final de Copa. Mira que a mí ni me va ni me viene, porque el Real Madrid no estará presente y no está ahora en mi cabeza pensar en los intereses del Atleti y la Real Sociedad. Pero que hayan designado a Alberola Rojas como árbitro principal de la gran cita de La Cartuja pese a lo ocurrido el viernes en el Bernabéu me parece sonrojante. Y más que el gran culpable de lo sucedido, Daniel Trujillo Suárez, lo hayan designado como AVAR (así se llama al asistente del principal responsable del VAR para el partido).
Me dicen que ya estaba decidido de antemano. Pues se rectifica si se ve que la decisión es errónea. Soy de los ingenuos que siempre creí que Alberola era un árbitro con personalidad y con futuro. Y eso que en los últimos años le ha hecho varias averías gordas al Madrid con sus arbitrajes. Lo veía como un pecado de juventud.
Pero lo del viernes es indefendible. El vio la sangre y ni se inmutó. En una acción en la primera parte mucho más liviana y sin daño físico pitó falta de Mbappé y encima le sacó tarjeta amarilla. Pues en la acción del penalti clamoroso al parisino, muy rápido hizo el gesto de que no había nada, pese a tener el alevoso codazo de Vítor Reis delante de sus narices. Y se echó la oreja al pinganillo y Trujillo completó la barbaridad diciéndole aquello de “¡Sigan!”. LaLiga los defendió diciendo que no vieron en ninguna toma la sangre. O sea, que desde ahora para pitar un penalti claro como este o hay sangre o no se señala nada... salvo que no lleves la camiseta blanca del Madrid.
Esto me recuerda a lo ocurrido en pleno esplendor del Villarato. En la penúltima jornada de Liga de 2007, el Barça recibía al Espanyol y necesitaba ganar para conquistarle la Liga al Madrid. Messi metió un gol clarísimo con la mano, con un remate de voleibol y el árbitro Rodríguez Santiago y su linier le dieron validez de forma inexplicable.

Le daban la Liga al Barça de forma escandalosa, pero el famoso gol de Tamudo en el descuento lo evitó. Pues a la semana siguiente designaron al árbitro para la final de Copa que Valencia y Getafe jugaron en el Calderón. ¿Saben a quién se la dieron? A Rodríguez Santiago. Moraleja: en este Comité Técnico de árbitros, que sigue con una amplia representación de colegiados amamantados en la tenebrosa era Negreira, tiene premio perjudicar al Real Madrid y favorecer los intereses del Barça.
Uno de ellos me dijo hace años: “Tomás, hay cosas que notamos dentro y que tienes que asumir. Si te equivocas a favor del Madrid sabes que no llegarás lejos en el arbitraje…”. La meritocracia, desterrada para siempre del colectivo arbitral. Y todavía les extraña que sólo haya uno de los nuestros como árbitro de campo, Hernández Hernández, en el próximo Mundial. Estamos como para presumir. Y con homenajes a Negreira ‘premiados’ como en esta final de Copa…
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