Opinión

Campanada del Zaragoza

Festival de Kenan Kodro, con tres goles, y gran victoria, con sufrimiento final, en el campo del líder.

Kenan Kodro, del Zaragoza, contra el Racing.
Nacho Cubero
Pedro Luis Ferrer
Delegado en Aragón de Diario AS desde 2004. Licenciado en Ciencias de la Información-Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona.
Actualizado a

Festival de Kenan Kodro, con tres goles como tres soles, y campanada por todo lo alto, con sufrimiento final y descaro arbitral incluido, del Real Zaragoza, que rompe en el campo del líder una racha de cuatro jornadas sin ganar y cierra la primera vuelta con un triunfo rotundo e inapelable que le permite recortar distancias en su carrera desesperada por la salvación. La noche encumbró a Kodro, pero fue la noche de todo el Zaragoza, con otros nombres sobresalientes como Francho y Saidu, con actuaciones imponentes.

El plan de partido no le pudo salir mejor a Rubén Sellés, que le dio una vuelta de tuerca a la alineación con hasta cinco novedades y presentó una defensa prácticamente nueva, con el regreso de Insua y las apariciones del juvenil Gomes, como improvisado lateral derecho, y de Saidu, como central por la izquierda. Y los dos canteranos le dieron a la zaga energía y velocidad, virtudes básicas en cualquier circunstancia y todavía más frente al caudal ofensivo del Racing, máximo realizador de la categoría. Sellés también le metió mano a la media punta con la entrada de Toni Moya por Soberón y reemplazó al insinuador Valery, baja de última hora debido a un proceso gripal, por Cuenca, que al menos le da al equipo intención y verticalidad. Y de esa mezcla salió un gol rapidísimo de Kenan Kodro, cocinado entre Gomes y Francho, que le aclaró el camino al Zaragoza y le permitió dar otro zarpazo a la contra, en una jugada espléndida de Francho, con caño incluido, que remató otra vez Kodro. En prácticamente toda la primera parte el equipo aragonés cortocircuitó al Racing, que tuvo la posesión (70%), pero no el control ni la amenaza, que es lo sustancial en el fútbol.

Y la segunda parte tampoco pudo empezar mejor para el Zaragoza, porque Kodro, de soberbio zurdazo a pase de Tasende, le puso la que parecía sentencia al encuentro con su tercer gol. El resto del duelo, salvo los ocho minutos finales y la descarada prolongación del colegiado vasco Etayo Herrera, fue un ejercicio de impotencia del Racing y de firmeza y solvencia del equipo de Sellés, que tuvo en las botas de Cuenca y de Bakis dos ocasiones clamorosas para haber firmado un marcador todavía más amplio y contundente, y que tuvo que afrontar los últimos minutos y un largo descuento con uno menos por expulsión de Soberón.

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Una gran victoria que supone, además, un alegrón extraordinario para el zaragocismo, especialmente para esos quinientos integrantes de la fiel infantería que se desplazaron hasta Santander y que cantaron con el alma cada uno de los tres goles de Kodro, que ya suma seis dianas.

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