Cabo Verde: sin plaza en la Copa África y con billete para el Mundial
Livramento, que lleva más de un año sin marcar en liga con sus clubes, es el goleador de una selección de un archipiélago en el que viven 500.000 personas.

Crecimiento. Se suele pensar que la clasificación de Cabo Verde para el Mundial 2026 se debe a la ampliación del número de países participantes. Es una obviedad que, teniendo ahora África más cupos, las posibilidades de los miembros de la CAF aumentaron, pero estaríamos siendo injustos si pensáramos que el gran milagro del pequeño archipiélago macaronésico se explica sólo por esta cuestión. Lo cierto es que, para sacar el billete, su selección tuvo que quedar primera en un grupo en el que estaban, entre otras, Camerún, Libia y Angola. No hace falta explicar aquí que la primera de estas tres es, a priori, manifiestamente superior a Cabo Verde. No sólo por historia: cuenta en la actualidad con muchos más jugadores en grandes ligas. Que las otras dos son más poderosas en el contexto futbolístico quizá no resulte tan evidente a primera vista, pero los datos de población nos confirman con creces que su capacidad para elegir jugadores es claramente mayor. En Libia viven más de siete millones de personas, y en Angola, más de 36 y medio. La población del pequeño país isleño que se proclamó campeón de grupo contra todo pronóstico es de sólo 500.000 habitantes.
Fuera de la Copa de África. Resulta llamativo comprobar que Cabo Verde no está jugando la Copa de África que se está disputando estos días en Marruecos. Y no la disputa, como también le ocurre a otro combinado que estará en el Mundial como Ghana, porque no logró clasificarse. Quedó última en un grupo de cuatro equipos en una fase previa que se disputó entre septiembre y noviembre de 2024. Egipto, como estaba previsto, acabó primera, y Botsuana, que fue capaz de ganar los dos partidos ante Cabo Verde, logró el segundo puesto y accedió a la fase final. Una tremenda paradoja: pese a que las dos competiciones clasificatorias se disputaron en marcos temporales coincidentes, en una los isleños rindieron muy por encima de las expectativas y en la otra sus resultados fueron más que discretos.
¿Cómo explicar entonces la hazaña mundialista? Nada hacía pensar que el cuento tendría un final tan feliz tras las tres jornadas iniciales, en las que el equipo dirigido por Bubista sumó sólo cuatro puntos: empató en casa ante Angola, venció en Esuatini y perdió contundentemente por 4-1 en Camerún. Todos resultados que entraban dentro de una lógica que, de haber tenido continuidad, habría llevado a Cabo Verde a finalizar en la mitad de la tabla. Pero entonces empezaron las victorias. Ajustadas, por un margen de un gol las tres primeras, pero suficientes para ir sumando puntos y para alimentar el sueño. Llegó entonces un cuarto triunfo consecutivo, la confianza fue creciendo y el 9 de septiembre se presentó una oportunidad única: Camerún visitaba Praia, la capital del país, en un encuentro que si lo ganaban los isleños les iba a dejar a las puertas del Mundial. Fue, de nuevo, un choque igualado, sin demasiadas ocasiones, planteado a partir del orden. Y ocurrió lo inimaginable: el que estaba siendo el mejor futbolista sobre el campo, el visitante Carlos Baleba, un centrocampista del Brighton de la Premier League, perdió un balón en la medular y permitió al goleador local, Dailon Rocha Livramento, iniciar una conducción vertiginosa hacia la portería. Superó a toda la defensa por velocidad, se plantó ante Onana y le batió con un disparo contundente y seguro. Fue el único gol de la contienda. Medio billete estaba conseguido. La otra mitad se logró sumando cuatro puntos en las dos jornadas finales.
El caso de Livramento es curioso. A nivel de clubes vive una sequía prolongada desde que fichó por el Hellas Verona en julio de 2024. Es un buen delantero: físicamente poderoso, veloz, con conceptos más que decentes. El conjunto italiano lo contrató después de que sus cifras anotadoras en segunda división neerlandesa con el MVV Maastricht llamaran la atención. Marcó el día de su debut en la Serie A en una victoria por 3-0 contra el Nápoles... y no volvió a ver portería en toda la temporada. Este curso ha recalado en el Casa Pia de la liga portuguesa como cedido y aún no se ha estrenado. Y sin embargo, cada vez que se pone la camiseta de la selección se transforma. Sus cuatro tantos en la fase de clasificación han sido el mayor argumento de Cabo Verde para llegar al Mundial.
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Bubista, su técnico, y Kevin Lenini Pina. Aunque el gran arquitecto de este éxito es el entrenador, Bubista, un técnico sin experiencia fuera de su país salvo por una breve aventura como asistente en la liga de Angola. Como jugador llegó a disputar dos partidos con el Badajoz en nuestra Segunda División a mediados de los noventa, pero hay que ser un hincha acérrimo del conjunto pacense para recordarle. En su 4-2-3-1, es clave el medio centro Kevin Lenini Pina, que lleva ya más de tres años jugando en un club puntero de Rusia como el Krasnodar y que es el futbolista con más criterio y equilibrio táctico de todo el equipo. El seleccionador incluso está dejando fuera de las convocatorias a Bebé, el ex del Rayo Vallecano que milita ahora en la UD Ibiza. Tiene cierta abundancia en los extremos que se lo permite, con varios jugadores que aportan velocidad y explosividad en los últimos metros como Hélio Varela, Willy Semedo, Ryan Mendes o Jovane Cabral.
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