Bloqueados y al borde del precipicio
El equipo de Tevenet es el segundo peor de la Liga en las últimas seis jornadas.

La situación es extremadamente grave. Basta con mirar la clasificación y comprobar como el Real Valladolid está a un punto de los puestos de descenso y tras presentar como credenciales la clasificación parcial de las jornadas en las que Tevenet lleva como entrenador. Son las últimas seis y su equipo es el segundo peor con tan solo cuatro puntos sumados de 18 posibles y teniendo únicamente por detrás en la clasificación a la Cultural Leonesa con dos puntos obtenidos.
El Real Valladolid es el cuarto peor local de la Liga y el tercer equipo menos goleador de la categoría. Son solo algunos de los muchos ejemplos que podemos escoger para llegar a la conclusión tras 25 jornadas de que la situación clasificatoria no es ninguna casualidad. Le han perdido el respeto los árbitros y los rivales, como demostró el Castellón en el vestuario antes de salir a jugar. El desastre de la actual gestión deportiva de la entidad va camino de hacer buena la etapa Catoira. Y el abismo está ahí. Al lado. Quedan 17 jornadas para reaccionar y poner remedio porque las consecuencias de un descenso serían sencillamente demoledoras.
No parece que la semana se haya utilizado mucho para comenzar a poner esas soluciones. Un liviano entrenamiento el lunes, descanso el martes y primer entrenamiento consistente el miércoles para jugar en Granada el sábado otra vez con Tevenet. Mientras, al técnico ni se le ratifica ni se le destituye. Se le deja y se filtra desde las oficinas de Zorrilla que, por si acaso en Granada sale mal, se está buscando un posible entrenador como revulsivo. Poca respuesta ante una crisis de tamaño nivel. La vida sigue igual.
Dada la escabechina y tras el cierre del mercado de fichajes poco margen de maniobra les queda a Solares, Uruñuela y Benzaquen, pero algo deben hacer. Todo esto se ha agravado mucho tras la salida de Almada, parece que el problema no era el uruguayo, y con la plantilla ya cerrada solo cabe la posibilidad de traer un entrenador que pueda dar la vuelta a la situación. Parece claro, salvo milagro en Los Carmenes, que la llegada de Tevenet ha empeorado todo mucho. Y a Tevenet lo trajo Orta, tomando una decisión difícil de entender y llena de riesgo. Y no está el Real Valladolid como para correr riesgos a estas alturas. Orta no ha acertado con la plantilla y se la ha jugado con la llegada de Tevenet. El director deportivo queda tan tocado o más que el actual entrenador.
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Urge poner remedio inmediato y tomar decisiones sensatas. Huir de los experimentos y tratar de recuperar a la plantilla, eligiendo a los que mejor estén, dando el mando del equipo a los más experimentados y urge remar todos a la vez y en la misma dirección. No se pueden hacer experimentos ni jugar con una entidad que data de 1928 y que tiene toda una ciudad detrás. Como ellos bien saben gestionan mucho más que una simple SAD. Ese es el gran problema.
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