Arbeloa supo dar con la tecla
El técnico blanco arropó a Vinicius en sus comparecencias públicas y, lo más importante, en las arterias de Valdebebas...

Existen dos tipos de entrenadores. Los que tienen problemas con una de las estrellas del equipo y optan por recordarles dónde está la jerarquía sin molestarse en buscar una entente cordiale y los que, al contrario, se acercan al futbolista, tocan su dermis emocional y se lo ganan para su causa. Con esa inteligente mentalidad consiguió Del Bosque tener de su lado a los Galácticos, con Ronaldo Nazario al frente. Lo mismo pasó con Zidane, por el que mataban Cristiano, Benzema o Sergio Ramos a partes iguales. Ídem de ídem con el maestro Ancelotti, que ganó dos Champions inolvidables logrando que Vinicius se sintiese el rey del rock and roll. Con Vini feliz llegaron la 14 y la 15...
Xabi es un gran entrenador. Comparto opinión con Mbappé. Y seguro que acabará en el Liverpool y triunfará en Anfield. Pero con Vini se equivocó por no cerrar las heridas abiertas tras la rabieta infantil del brasileño en su cambio del Clásico. Nunca empatizaron.
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Sin embargo, Álvaro Arbeloa dejó claro desde el minuto 1 de su aterrizaje en el banquillo del Bernabéu que Vini era intocable para él. Lo arropó en sus comparecencias públicas y, lo más importante, en las arterias de Valdebebas. Cuando tu nuevo jefe te echa la mano al hombro y te da confianza es más fácil que el talento fluya de manera natural. El Vini que disfrutamos ante el Mónaco era un Vini liberado, desatado, un jugador que disfruta con el balón en los pies, que da asistencias mágicas, que mete un gol de bandera y que se abraza al hombre que le ha rescatado la sonrisa. Arbeloa ha salvado al soldado Vinicius. Se agradece. Juntos seremos mucho más fuertes...
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