Arbeloa solo pensó en Múnich
Si el encargado de preparar un partido manda un mensaje tan claro a una plantilla de por sí tendente al abandono, la cosa no puede salir bien.

A estas alturas de la película es más evidente que esta Liga le da mucha pereza al Madrid. La lógica obsesión de la institución por la Champions se ha convertido en un mensaje de dejadez insoportable cuando se trata de dejarse la piel en cada partido del torneo de la regularidad. Arbeloa dejó claro, tanto en la confección del once titular como en los cambios de Excel, que su cabeza estaba en el partido de vuelta ante el Bayern el miércoles. Y si el encargado de preparar un partido manda un mensaje tan claro a una plantilla de por sí tendente al abandono, la cosa no puede salir bien. El errático mensaje del técnico provocó que los blancos volvieran a jugar al trote y solo reaccionaran minimamente al estímulo de los silbidos de una afición que está al borde de explotar de manera definitiva.
Todo lo que pasó en el césped en el choque ante el Girona quedará en el olvido si se logra la machada de la remontada europea. Si la cosa sale cruz por delante quedarían dos meses angustiosos hasta la conclusión de la campaña. Poner todos los huevos en la cesta de la Champions no siempre puede salir bien y cuando el equipo no va sobrado de casi nada es un pecado imperdonable tirar por la borda una Liga que no se están tomando en serio. Solo con un poco más de actitud y empeño, el Madrid hubiera estado en disposición de pelear por el título hasta el final.
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