FÓRMULA 1

Alonso desborda la euforia en casa

El asturiano aspira a la 33ª victoria en la 33ª carrera de F1 que acoge el Circuit, justo el mismo escenario donde conquistó la 32ª, entonces con Ferrari.

Aston Martin's Spanish driver Fernando Alonso gestures during the second free practice session of the Spanish Formula One Grand Prix at the Circuit de Catalunya on June 2, 2023 in Montmelo, on the outskirts of Barcelona. (Photo by Josep LAGO / AFP)
JOSEP LAGO | AFP
Juan Gutiérrez
Subdirector de polideportivo. Ha desarrollado toda su carrera en AS desde 1991. Cubrió dos Juegos Olímpicos, siete Mundiales de ciclismo y uno de esquí, 12 veces el Tour y la Vuelta, seis el Giro… En 2007 fue nombrado jefe de Más Deporte, puesto que ocupó hasta 2017, cuando ascendió a subdirector en las áreas de Motor, Baloncesto y Más Deporte.
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La Fórmula 1 ha llegado este fin de semana a Montmeló con la afición española desbordada de ilusión. Hay razones. Los cinco podios de Fernando Alonso en seis carreras disputadas del Mundial, entre ellos el reciente segundo puesto de Mónaco, que pudo ser algo más, ha desatado el optimismo en el Circuit de Barcelona-Catalunya, que espera a más de 100.000 espectadores para el domingo. Como dice el propio Alonso, “no se puede frenar la euforia”, aunque su dilatada experiencia le hace sentirse realista, sabedor de que la victoria puede llegar, pero también de que habrá días malos. Ya veremos qué toca en el GP de España. De momento, es difícil aislarse de la sensación de éxito que rodea al asturiano desde que se puso al volante del Aston Martin. Si el aficionado se agarra a los resultados de la temporada, es obvio que los Red Bull compiten en otra liga, pero tampoco están a salvo de fallar, como le ocurrió a Checo Pérez la semana anterior. Max Verstappen, hasta ahora, es intocable: no ha bajado de la segunda plaza. Hay quienes prefieren, incluso, encomendarse a la cabalística: Fernando Alonso aspira a la 33ª victoria en la 33ª carrera de F1 que acoge el Circuit, justo el mismo escenario donde conquistó la 32ª, el 12 de mayo de 2013, entonces como piloto de Ferrari. ¿No me digan que no son datos sugerentes?

Sea por lo divino o por lo humano, la grada sueña con una gesta de su héroe. Está en su derecho. Sin que eso sea óbice para recordar que Barcelona no parece el mejor escenario para dar el salto. Hay que analizar cómo funcionan las evoluciones que van a introducir los equipos. Ahí tiene volcadas sus esperanzas el otro ídolo del lugar, Carlos Sainz, que estrena un paquete aerodinámico destinado a domar a su rebelde Cavallino Rampante y a ganar ritmo de galope. Ya se verá a quién favorecen los cambios. Montmeló es, en todo caso, una fiesta. No hay que frenar la euforia.

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