Una victoria en Tenerife que vale más de tres puntos
La sobreexcitación tinerfeña obligó a sacar el oficio a los blanquivioletas en la primera parte y una gran pegada en la segunda parte que le acerca al ascenso directo.


El golpe encima de la mesa que dio el Real Valladolid en Tenerife es de los que marcan época. Puede decir 100 veces Pacheta que el resultado es excesivo, que la alegría de todos los que sentimos el Real Valladolid es inmensa. Cuando tirábamos 20 veces y no marcábamos nos frustrábamos y ahora, directamente, disfrutamos de un equipo que lleva 12 goles en los últimos tres partidos, 11 jornadas sin perder y que vuelve a empatar en la tabla con el Almería, conjunto que ahora pierde a Sadiq y que debe pasar por Zorrilla. El Pucela está lanzado.
Los motivos de la alegría van más allá de la goleada. Porque los blanquivioletas se presentaron en el Heliodoro Rodríguez López sin tres de sus titularísimos, sin Weissman, el que más minutos ha jugado y más goles ha marcado, y sin Roque Mesa, el timón, el carácter de este equipo. Y sin Nacho. Y pese a ello, el Real Valladolid tiró de oficio, hizo un partido muy completo entendiendo lo que pedía cada tramo del mismo pese a las dificultades. En Tenerife triunfó el equipo y eso es más importante que los tres puntos.
Porque jugar ante un equipo sobreexcitado como el Tenerife suele tener ventajas si se sabe contrarrestar. Los de Ramis salieron en sexta marcha, con un estadio volcado, protestando cada falta, metiendo mucha intensidad y poca cabeza. Ahí los pucelanos supieron nadar y guardar la ropa, lograron minimizar las ocasiones locales y aprovechar la suya en esa falta sacada por Monchu, tocada por Sergio León y remachada por El Yamiq. Sufre mucho el Tenerife en los rechazos y el marroquí, al que se le cruzan los cables algunas veces, lo aprovechó corroborando la primera parte seria del equipo.
Con la salida del partido de Mollejo, a los chicharreros les bajó la testiculina y los pucelanos pudieron tocar mucho más y más vertical lo cual terminó con el 0-2 tras una mágica jugada de Sergio León que asistió a Gonzalo Plata, que acababa de salir al campo. El golpe noqueó a los locales que vieron como a balón parado, con un gran centro de Carnero, Javi Sánchez hacía la sentencia. El 1-3 de Andrés sólo sirvió para mantener la tensión pucelana y cerrar el encuentro con el gol de Luis Pérez tras otro sensacional centro de Morci. Y el Heliododo pasó de ser una auténtica escandalera a un silencioso funeral.
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Destacable la sensacional jugada de Sergio León, el gran papel de Carnero después de más de un año sin jugar, la perfección de los centrales, pese a algunos errores de El Yamiq, las coberturas de Monchu, el toque de Aguado, el trabajo incansable de Plano y Toni, más la colaboración incansable de los jugadores que entraron desde el banquillo y que, una vez más, volvieron a sumar con especial mención para el regreso de Hervías y debut de Iván Sánchez.
Y así el Pucela suma once partidos sin perder, marca el paso del ascenso directo y afronta la recta final de la liga con buenas sensaciones, pero con la humildad de saber que todavía falta mucho y que hoy todavía no está entre los dos primeros clasificados de la Liga. Pinta bien, pero todavía falta mucho.



