Laporta, Xavi y la teoría del mono

El matemático francés Émile Borel formuló en 1913 en su libro Mécanique Statistique et Irréversibilité la Teoría del mono infinito, según la cual planteaba que si un millón de monos mecanografiaran diez horas al día podría llegarse a producir algo que fuese igual a lo contenido en los libros de las bibliotecas más ricas del mundo. El libro no era más que una provocación a todos los que defienden que hay que organizarlo todo. Puede que no les falte razón, pero en el fútbol a veces ( y más si Laporta está por el medio) el plan previsto es que no haya plan previsto. Hay cosas que pasan porque sí y la llegada de Xavi al Barça es una de ellas por mucho que el presidente del Barça hubiera preferido que fuera de otra manera.

Xavi Hernández, ayer en Qatar.

Laporta siempre contempló a Xavi como técnico de futuro, pero no de esta manera. Sería absurdo obviar que estamos ante un guión que podrían haber escrito los chimpancés de Borel. Laporta acepta a Xavi entre una tormenta de sensaciones. Por un lado sabía que el de Terrassa estaba destinado a sentarse en el banquillo del Camp Nou, pero por otro es perfectamente consciente de que acaba de contratar a un técnico que tiene un discurso propio. Laporta no quiere ser a Xavi lo que Sandro Rosell fue a Guardiola o lo que Núñez fue a Cruyff. Las cohabitaciones tienen fecha de caducidad. Por primera vez, Laporta ejercerá de jefe de estado, pero el primer ministro será Xavi. Y esto ha quedado claro desde el primer momento. Antes de dirigir su primer partido, Xavi ya ha asumido el mando de las operaciones en el club. Mientras el presidente del Barça estaba con las peñas gallegas, era Xavi quien lideraba su salida de Doha. Ahora asistiremos a una puesta en escena idílica que durará lo que durará, pero a partir del ahora, Laporta se enfrenta a un escenario nuevo para él: un técnico con el que debe de consensuar un relato institucional desde la desconfianza. El Barça va a vivir entre el proyecto cartesiano del nuevo entrenador y la confianza del presidente en que los chimpancés logren escribir una obra maestra gracias a que a base de insistir en lo aleatorio se pueda llegar al infinito.