...Y un Cruyff a la izquierda de Koeman

Un amigo. El Atlético-Barça se empezó a jugar horas antes, cuando Laporta anunció que Koeman seguiría en cualquier caso. Aunque habría que ver el cuadro final si el Atlético hubiese hecho sangre de verdad, eso le quitó cierto dramatismo a la derrota. La manera de respaldar a Ronald fue poner a su izquierda a Jordi Cruyff, del que no habíamos tenido noticias hasta ahora en su puesto de director de scouting internacional, en el que, digamos, no se siente demasiado cómodo. Koeman es amigo personal de la familia, y resultó muy significativo ver allí al hijo del semidiós del Barça, poniendo la cara en una foto sin demasiada fuerza. Observando el partido, recordé una de sus frases geniales. "Jugar al fútbol es fácil, pero jugar bien al fútbol es lo más difícil que hay", decía Johan. Para un barcelonista, ver así al Barça, por los suelos, debe resultar una pesadilla después de haber tocado el cielo. Frágil, entregado, lo peor empieza a ser esa sensación de que ya le da igual perder que ganar. Esa famosa frase de aprender a caer.

Declive. Además de la de Jordi, la otra foto fue la de Piqué y Busquets discutiendo después del 1-0 de Lemar. Piqué se ha caído a plomo en este inicio de temporada. Su pérdida de velocidad es alarmante. Busquets encontró un oasis en la Eurocopa, pero está sufriendo muchísimo. Y en fútbol, cuando no llegan las piernas, sólo quedan las palabras en el césped.

Contradicción. Está tan desnortado el Barça que estamos cerca de asistir a la paradoja definitiva. Laporta ha dado cierto apoyo a Koeman justo cuando más lejos se ve al holandés del vestuario. Piqué se escapó por la gatera anoche cuando le preguntaron por el apoyo del presidente al técnico; Busquets hizo mutis por el foro en Lisboa y Jordi Alba estaba como una moto después de calentar toda la segunda parte y no salir ni un minuto. Lo peor es que la situación va más allá de interpretaciones. En el campo, el Barça no es capaz de tirar a puerta. Se cree tan incapaz que uno de sus jugadores suelta como quien no quiere la cosa: "Podríamos estar tres horas y no marcar un gol".

La llamada. El jugador del partido fue João Félix, que estuvo a un sí de Gil Marín de jugar en el Barça. Viéndolo jugar ayer, Simeone puede darle las gracias a Miguel Ángel por el no. Anoche, João sí hizo eso que, explicaba Cruyff, era tan difícil: jugar bien al fútbol. Fue un ángel. Al Barça le va a costar muchos malos ratos recuperar de nuevo esa magia.