Gavi, entre inmaduros

La edad nos sirve, habitualmente, para analizar qué hemos hecho y para saber, hipotéticamente, cuánto nos queda. En el fútbol, sobre todo echamos mano del DNI para comparar una temprana aparición con la de otros niños prodigio, con Ansu Fati como unidad de medida, o para reivindicar como Joaquín que hay vida en la cuarentena. En el Barça, más allá de cualquier otra comparativa, los años de unos y otros nos sirven últimamente para calibrar el grado de cordura y madurez. Y ahí, paradójicamente, son los críos los que mantienen a este club en pie y son los adultos, lamentablemente, los que dilapidan día a día su reputación.

Obviando a Casaus y esporádicos casos más, en el palco se han empeñado en heredar esta tendencia antinatural. No es casualidad que a estas alturas Koeman (58 años) se empeñe con sus maneras, en forma de meme, en bajarse del pedestal al que se subió en Wembley, cuando el entorno le comprendía dada la escasez y estaba de su parte, y que Laporta (59) deambule de peñas y con vídeos (de primera) para justificar lo injustificable. Mientras, Pedri (18) ayer y Gavi (17) hoy son los que realmente dan el nivel, cerrando la boca y hablando con los pies.

Gavi es el último y esperanzador ejemplo al que se aferra el soci. En plena crisis, no es poco. Recuerden qué estaban haciendo a su edad y sonrían en silencio. Es mejor no airearlo. Arropado por Busquets y espoleado por el dinamismo de De Jong (el que esprinta), mostró un esperanzador desparpajo. A un centrocampista basta verle controlar un balón y mirar al frente para saber si hay futuro o únicamente buen cartel. No fue un partido para enmarcar, ni su aparición en la Tacita de Plata fue como aquella veraniega de Robinho. Pero en un club en el que ya se echa de menos hasta a Braithwaite, hace falta un clavo ardiendo como él al que aferrarse. Sólo la cantera sigue latiendo. Y es eso precisamente, si algún día repararan en ello Koeman y Laporta, lo único que une ahora mismo a plantilla, entrenador, presidente y afición. Para ver a Coutinho trotar y a Luuk sacudirse los complejos, tiren de los críos. Madúrenlo.