Sólo sobró Gil Manzano

Empate. Partido grande en el Wanda Metropolitano, con dos buenos equipos, ocasiones de gol para ambos y un árbitro horrible, nefasto, que deja en mal lugar la competición. Empate justo y el Atlético sigue con sus problemas ante el gol. Deberá encontrar el camino ante la portería contraria, puesto que es el segundo 0-0 consecutivo en casa.

El perdón. Griezmann jugó por vez primera como titular en el Wanda Metropolitano. Ante el Oporto salió en el segundo tiempo y entonces la afición le dedicó una sonora pitada. La hinchada no perdonó lo que hizo en el pasado y el francés se llevó muchos pitos. Frente al Athletic la situación ya fue diferente y Griezmann fue aplaudido casi desde el primer momento, al igual que sucedió con el resto de sus compañeros. Era lo previsible. Pitos al inicio y luego, pelillos a la mar. El punta es uno más del Atletico, ha hecho todo lo posible por incorporarse esta temporada al equipo rojiblanco y sería absurdo estar toda la temporada pitándole. Jugó en punta junto a Correa y aún no se le ve suelto del todo, aún no es de su primera etapa en el club madrileño. Cuando fue cambiado la afición le aplaudió.

Raúl García. Aunque los aplausos de verdad se los llevó Raúl García, jugador visitante, pero al que en el Atlético siguen viendo como uno de los suyos. En estos tiempos tan complicados, donde apenas hay pertenencia a clubes y pasión por los colores, el navarro dejó una gran estela de futbolista profesional y que se dejó todo en cada minuto de cada partido defendiendo la camiseta rojiblanca. Raúl García se fue, pero nunca perdió el favor de la hinchada madrileña.

Gil Manzano. El Atlético está teniendo problemas con el gol en este inicio de temporada. Frente al Oporto no marcó y ante el Athletic acabó arriba con Cunha, Luis Suárez, Carrasco y João Félix. Por cierto, horrible, una vez más, Gil Manzano. El colegiado siempre se las apaña para tener líos con el Atlético. Y curiosamente siempre sale perjudicado el conjunto del Wanda Metropolitano En otros partidos y con otros equipos no es tan enérgico como estuvo con João Félix. Lo de la última jugada es para verlo, cortando una acción en la que Carrasco se marchaba solo hacia la portería rival.