Orgullo de campeón

Triunfo. El Atlético supo revertir la situación y ganó a un Espanyol que le puso las cosas muy complicadas al conjunto rojiblanco. Pero hay equipo campeón. Campeón en raza, en entrega, en orgullo… y también en juego. Los cambios le dieron al Atlético un triunfo muy importante por muchas cosas: por los puntos en sí y por el recado que lanza a los demás: ojo con este equipo. A pesar de no jugar un buen encuentro en el primer tiempo, supo reaccionar a tiempo. Los jugadores decisivos no fueron Griezmann ni Luis Suárez. Sí Carrasco y Lemar. El francés marcó un golazo sobre el pitido final que le da al Atlético los tres puntos. Una vez más tuvo a sus aficionados al borde de un ataque al corazón. Aunque ganar así se disfruta casi el doble.

Dos caras. Ante el Espanyol se vio al Atlético de otras ocasiones, muy flojo en el primer tiempo y bastante mejor tras el descanso, ya por detrás en el marcador. Jugó con fuego el Atlético antes del gol del conjunto catalán. Y al final llegó el tanto en contra, las prisas, los nervios, la reacción… Nos habíamos olvidado de esa versión rojiblanca, aunque de cara a futuros partidos hay que tenerlo claro: no se puede regalar un tiempo, no se pueden dar facilidades a los contrarios… Marcó el Atlético en la última jugada y ya antes mereció ir por delante en el marcador. Pero no se puede esperar a ir por detrás para mostrar carácter, fútbol y ganas de jugar. El Atlético mostró su orgullo, se resistió a perder, incluso a empatar. Y por eso venció.

Griezmann. Tuvo un estreno bastante discreto el futbolista francés, que tuvo libertad de movimientos, siempre escorado en banda izquierda. No entró mucho en juego y su influencia en el partido fue escasa. Fue cambiado por João Félix, quien le dio otro ritmo de juego al equipo. Tendrá que ir mejorando Griezmann con el paso de los partidos. El próximo será en Champions, en el Wanda Metropolitano, ante el Oporto, y con los aficionados rojiblancos en las gradas. Al final los hombres del partido para el Atlético fue Carrasco, quien marcó el gol del empate, y también Lemar. El francés tiene una calidad fuera de toda duda, es un jugador con mucha clase, pero debe mostrarla más. Ya ante el Villarreal fue el mejor y ante el Espanyol decidió el choque.

Champions. El Atlético juega ahora ante el Oporto y tiene que empezar con buen pie porque su grupo es complicado y tampoco podrá permitirse un respiro. La Champions ilusiona y hay plantilla para pelear por todo, aunque lo más importante es superar esa fase de grupo. Supondrá, además, el regreso de la hinchada rojiblanca al Wanda Metropolitano en partido europeo. Llega lo grande. Llega lo más bonito y el Atlético debe estar a la altura de lo que se espera de él.