Una liga que no para de crecer

Hace 33 años, en 1988, cuando se abrió el telón de la primera liga de fútbol femenina en España, nadie imaginó donde podía llegar. Los avances desde que aquellas valientes que no tenían ni medios, ni campo, ni ayudas, ni sueldos, ni, por supuesto, público empezaron este camino hasta hoy son incontables. Las pioneras lucharon, no sólo contra la falta de apoyos, sino también contra la sociedad. Hoy la historia es otra. Las jugadoras son profesionales, cuentan con todos los medios posibles, viven de esto y se han convertido en referentes para la sociedad. Las niñas de hoy quieren ser las Alexias, Asllanis, Nahikaris o Amandas del mañana. Y eso es mérito de la apuesta por esta competición que ya es un referente en Europa. No hace tanto, la Primera Iberdrola era una competición de segunda incapaz de competir con los grandes. Ahora es una de las ligas más temidas del continente.

La Champions que ganó el Barcelona el año pasado fue la guinda a un año en el que las españolas han copado los premios de la UEFA con Paños, Paredes, Alexia y Hermoso de protagonistas. La capitana azulgrana, además, es la mejor jugadora de Europa. Un año de apuestas a lo grande del Real Madrid o Levante. Una temporada en el que grandes jugadoras han vuelve a elegir España como escaparate. El crecimiento es palpable, pero no es el final del camino. El show debe continuar y hoy se vuelve a subir el telón.