Ceferin, deja al Madrid en paz

Lo de Ceferin da hasta miedo. Su caza de brujas para exterminar todo lo que huela a Superliga empieza a traspasar demasiados semáforos en rojo. Cualquiera puede entender que se haya molestado por el hecho de que 12 de los mejores 15 clubes de Europa quisieran escindirse de su vetusta organización. A nadie le gusta que le recuerden que su negocio se está quedando anticuado o que no está logrando satisfacer a sus clientes habituales. Pero de ahí a poner carteles de ‘Busca y captura’ a los disidentes me parece un dislate. La nota en la que acepta el perdón a los nueves clubes que han mostrado su arrepentimiento suena a la época medieval en la que los presuntos herejes se arrepentían de todos sus pecados, incluso de aquellos que no habían cometido. Todo con tal de evitar una muerte segura. Pues que yo sepa ni Madrid, ni Barça ni Juventus han cometido ningún crimen. Había una última cena con doce apóstoles que en torno a una mesa creían que había un sistema para mejorar la gran competición del fútbol europeo (ojo, no he dicho que tuvieran la razón, sólo que querían mejorar algo que empezaba a n ir bien del todo). Ceferin ha logrado que hubiese nueve Judas Iscariote a base de amenazas nada veladas. “Aquí mando yo y todos a besarme la mano genuflexos cuando me saludéis”, ha venido a decir el tal Ceferin.

Su obsesión llena de ira con el Madrid es evidente, al ver en Florentino el gran líder de la conjura. Pero si tiene un problema personal con el presidente del club blanco, ya que es tan gallito que quede con él para comer y que resuelvan civilizadamente entre ellos este engorroso asunto. Pero amenazare al Madrid como club es amenazar a la mayor leyenda de la historia de este deporte. Meterse con el Madrid es como si el mejor crítico de rock despotricase contra los Rolling Stones. Si se atreve, que eche de Europa a Madrid, Barça y Juventus. De pronto, verá que pierde casi el 50% del share de televisión porque, le guste o no, la humanidad futbolística está dividida entre vikingos y culés, aparte de mucho juventinos que ahora tienen en sus filas al ídolo Cristiano. Ya ha dicho Infantino en AS que los problemas del fútbol hay que hablarlos, pero sin amenazas. Ceferin es un personaje de otra época. Vaya, le he llamado “personaje”. Lo mismo este hombre tan ‘generoso’ me castiga con dos partidos de sanción...