Castigo a cámara lenta

Diez minutos le duró la vida al Elche en el Reale Arena. Entró con tantas ganas el equipo que Raúl Guti, un chico noble y dedicado al esfuerzo, protagonizó una acción que le costó la expulsión y condicionó el desenlace del partido. Pere Milla lo definió bien después del partido. Viendo la acción en el VAR, expulsión y 20 partidos de sanción. En directo, un lance del juego en el que el centrocampista del Elche toca el balón, el jugador de la Real entra fuerte para rebañárselo. Raúl Guti no puede cortarse el pie y pisa en la tibia del rival. Sin intención, sin mala fe, casi sin tiempo de darse cuenta.
El VAR ofreció la frialdad de la máquina, del vídeo. Una imagen fea y con riesgo de lesión; pero el jugador del Elche no puede quitarse de en medio después de que le toquen el balón. En el minuto diez y con lo que hay en juego, una amarilla, un toque de atención y a seguir. El fútbol a cámara lenta es otra cosa. En vivo el árbitro vio una amonestación; con el VAR es muy diferente. Tampoco me pareció el gol anulado, en el primer tiempo, por fuera de juego de Silva.
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A partir de ahí fue un ejercicio de supervivencia. Un querer y no poder. Un ejemplo de esfuerzo y de sacrificio a sabiendas de que tarde o temprano iba a caer el golpe de la Real Sociedad. Pero nadie se borró y muchos jugadores lo dieron todo: Verdú, Calvo, Palacios, Pere Milla (incansable), Boyé… Incluso Marcone, con versión mejorada tras su paso por el banquillo. Lo peor es el resultado, la baja de Guti y el enorme cansancio con el que este sábado regresará el equipo desde San Sebastián.
Ahora toca seguir luchando y buscar el pleno. Es un playout a tres partidos. Tres finales que se deben ganar. La primera, el martes. "Una enorme final", como la ha catalogado Fran Escribá. Después habrá que visitar a un Cádiz salvado y a un Athletic Club pensando en las vacaciones. Es muy difícil, pero se puede.



