Militao y Rodrygo contentan a Zidane

En esta Liga que algunos parecen no querer ganar —que me perdone al menos el Sevilla—, el Madrid rescató un triunfo capital con la garantía del balón parado y el liderazgo total de Militao. Las temporadas siempre revelan sorpresas y la eclosión del central brasileño constituye una de las más importantes del panorama futbolístico. Sobre sus espaldas construyó el equipo de Zidane una victoria que parecía alejarse por sus estrecheces en la creación y la menguante profundidad de su juego. Actitud siempre tuvo, como demuestra la cuenta de remates en el primer tiempo (12), pero nunca encontró la manera definitiva de agujerear a un Osasuna que cerró muy bien los pasillos interiores. Hubo demasiadas peticiones al pie y pocas rupturas. El efecto gaseosa de Hazard, afinando su puesta a punto, duró demasiado poco. Y Vinicius acumula una serie de actuaciones que le devuelven a la duda. Con un Benzema humano, el Madrid se quedó corto, aunque siempre contó con Militao.

Las correcciones defensivas y anticipaciones del brasileño tendieron a Osasuna hacia su propio campo. Casi en cada acción de transición de Rubén García o el Chimy Ávila apareció como cortafuegos perfecto. Estuvo inmenso en el pase (94% de acierto) y se hinchó a rematar en el área para constatar la superioridad en la estrategia blanca. El acento brasileño también se apreció en el comportamiento de Rodrygo. Su entrada al terreno de juego extendió los ataques y aportó situaciones de uno contra uno para arrinconar más a Osasuna, que mantuvo el pulso todo lo que pudo. Militao le quitó las ganas y alimentó la ambición de doblete del Madrid.

Intención en la salida

Militao busca la profundidad con un desplazamiento hacia el desmarque por fuera de Odriozola. Su partido estuvo presidido por el acierto en las entregas: diez balones largos buenos de once intentados.