Un mal Madrid, sin disculpas

El Madrid perdió un paso en su persecución del Atlético de Madrid, realidad que en su entorno emocional y mediático se ha explicado, cuando no disculpado, por la obligada fragilidad del equipo que se enfrentó al Getafe. Al parecer, no resultaba suficiente para ganar el partido una alineación que integraba a cinco titulares que jugaron contra el Liverpool (Courtois, Militao, Modric, Marco Asensio y Vinicius), a futbolistas con trayectorias más que acreditadas (Isco, que disputó su partido 300 en Primera División, y Marcelo, capitán del equipo), a un fichaje de 50 millones de euros (Rodrygo) y a dos jugadores forjados en la cantera (Mariano y Víctor Chust, internacional en todas las categorías juveniles).

A nadie se le escapa que el Madrid atraviesa por un periodo de lesiones y fatiga. Acusa las ausencias de Carvajal, Sergio Ramos, Varane, Valverde y Hazard, no recuperado de sus molestias en el tobillo. Casemiro y Nacho no pudieron jugar por sanción. También es cierto que de su plantilla han desaparecido Gareth Bale, Odegaard y Borja Mayoral esta temporada, sin demasiadas explicaciones. Las temporadas tienen estas cosas: colocan a los equipos frente a situaciones delicadas, difíciles de resolver, pero esa es la gracia del fútbol y muy especialmente del campeonato de Liga.

El rival fue un equipo que teme el descenso, pero que jugó para ganar y lo mereció. Hizo más el Getafe por aliviar sus problemas que el Madrid por ganar el partido. Dejó inédito a David Soria en el segundo tiempo y apenas le complicó la existencia en el primero, salvo un error del portero, arreglado por un defensa en la raya de gol. El Getafe jugó con la insistencia de siempre y dejó momentos brillantes. Arambarri, Cucurella, Olivera y Ángel se hicieron notar. En el Madrid, Courtois reprodujo su actuación en Anfield, con un par de extraordinarias intervenciones. Por delante, Militao desprendió las mismas sensaciones que en los dos partidos contra el Liverpool.

Vinicius remata de cabeza en el área del Getafe ante la oposición de Djené en el partido que el Madrid jugó el domingo en el Coliseum.

No hace dos meses, Militao figuraba en el grupo de sospechosos habituales de la plantilla. Se le habría considerado uno más en las frágiles piezas de la segunda unidad, a la altura de Marcelo, Isco o anteriormente Nacho o Lucas Vázquez, que han demostrado un rendimiento impecable. Jugadores que no merecían consideración hasta hace bien poco, ahora son garantía de eficacia en el momento cumbre de la temporada.

Si Militao es uno de ellos, si cinco titulares en Anfield repiten en Getafe, si los jugadores más criticados (Isco y Marcelo) tienen una gran trayectoria en el fútbol, si Benzema aparece en el segundo tiempo, no tiene sentido recurrir a las disculpas. La plantilla del Madrid se construye para ganar la Liga. En Getafe tuvo la ocasión de mantenerse a un punto del Atlético de Madrid, que acababa de golear al Eibar. No lo consiguió. No hizo, ni de lejos, lo suficiente para lograrlo. Jugó mal, sin ideas, ni pujanza. Estas cosas también ocurren en el fútbol. Se pueden explicar, pero el Real Madrid haría mal en tirar de disculpas.