De domingo a domingo

En el fútbol no es bueno perder el tiempo en lamerte las heridas o preguntarle al espejito quién es el más guapo del reino balompédico. No queda otra que pasar página. Eso sí, sin borrar lo escrito en el duelo del Atleti ante el Chelsea. Aun siendo cierto que la palabra 'fracaso' me parece exagerada después del pastizal que se gastó Abramovich, sí entra con todas las de la ley 'decepción'. Porque si tras un primer envite en la ida, atisbamos síntomas de complejos en la forma de encarar el partido, en la vuelta pudimos comprobar un ejercicio de impotencia. Sin ningún reproche en cuestión de actitud, los rojiblancos se vieron superados en cualquier pasaje del encuentro. El ir a remolque, como dijo Koke tras el partido, les hizo ir desde el principio a la presión alta, donde la precisión y el ritmo de los ingleses les hacían superarla con facilidad en la salida de pelota y salir ganadores en la mayoria de las disputas en las segunda jugadas.

Con nombres propios en las zonas determinantes, principalmente en la sala de máquinas, la base en cualquier equipo que se quiera hacer hueco en la aristocracia del fútbol europeo, Kovacic, y sobre todo Kanté (faltaba Jorginho), manejaron y reclutaron balones para abastecer y aliviar a su equipo. El trabajo de ambos era un ejemplo claro de la diferencia de dinámicas, de cómo habían llegado a esta eliminatoria ambos equipos. Se palpó en todo momento la desigualdad física y en base a eso se iba acrecentando la impotencia del equipo y el pesimismo del aficionado.

Aunque son muchos más los detalles que tienen los 180 minutos de una eliminatoria, sobre todo ante miuras europeos, me quedé estancado en uno de esos matices: la poca relevancia que están teniendo jugadores como Kondogbia o Torreira, llamados a tener protagonismo o dar aliento a los residentes en la zona de creación. Repito, simplemente un matiz, no una conclusión, ¿eh? Lo que sí está a 11 partidos de una conclusión definitiva es LaLiga, la que el Atlético encabeza con 63 puntos y en la que, domingo a domingo, todavía está a tiempo de escribir una página que nos haga olvidar la de la eliminatoria del Chelsea.