Real Champions C.F.
Cuando hable usted de la Champions o de la Copa de Europa, inevitablemente le vendrá a la cabeza la camiseta blanca del Real Madrid y su laureado escudo. Hay algo mágico...


En nuestra salsa.- Cuando hable usted de la Champions o de la Copa de Europa (lo mismo, al fin y al cabo), inevitablemente le vendrá a la cabeza la camiseta blanca del Real Madrid y su laureado escudo. Hay algo mágico entre este club y esa copa "tan deseada y tan linda". Tienen química, se entienden solo con mirarse. Cuando suena el himno de la Champions ves cómo Ramos, Modric, Kroos o Benzema ponen la cara del guerrero antes de arrancar la batalla con la garra y el orgullo de los grandes. Los veteranos aquí llevan la voz cantante (Nacho y Lucas Vázquez se añaden a ese ejército de sabios de la tribu vikinga) y los noveles crecen a su lado entendiendo cuál es el camino a seguir. Vinicius, estelar; Valverde, en todas partes, Mendy, un todoterreno; Varane, un joven con arrugas en el carné por los años que lleva en la cumbre... Un equipo que en Europa se transforma, convencido de que nada puede detenerlos si se lo proponen. Modric, que dio una master class ante los bergamascos, lo expresó como nadie tras el 3-1: "El secreto es que en este equipo seguimos con hambre por ganar todo".
La edad.- El pequeño genio croata tiene 35 años, pero muchos podrían pensar que tiene trucado su pasaporte. Corre como el que más, con la pelota en los pies no tiene igual, acude al corte y confección como un maestro y siempre transmite energía positiva al grupo. Su robo de balón y maravillosa asistencia a Karim en el 1-0 fueron para enmarcar. Recuerdo que cuando Luka fichó por el Madrid en 2012, Mourinho, que fue quién lo recomendó, habló con AS y dijo: "Modric tiene talento y disciplina a partes iguales. Enamorará al Bernabéu". Lo clavó.
Mi Vini.- Siento una adoración fanática por el brasileño. Su fútbol de catarata del Niágara me vuelve loco. Esta vez nos recordó al Vinicius feliz de la era Solari. Vertical, desbordante, imparable en el uno contra uno, imaginativo... Si mejora la definición podrá lograr todo lo que quiera en el fútbol. Su jugada maradoniana del segundo tiempo hubiese puesto en pie a un Bernabéu lleno. Y el penalti que provocó demuestra que su aportación al equipo es cada vez más creciente. Incluso, me supo mal que Zizou lo cambiase quedando tanto tiempo para el final. Este chico terminará cuajando y cambiará las chanzas por alabanzas. Tiempo al tiempo.
El Atalanta.- Nos lo vendieron como si fuese una versión italianizada del Bayern Múnich. Que si Muriel, que si Zapata, que si Ilicic... Al final, un gol de falta inexistente y un par de tiros cuando todo estaba masticado y sentenciado. Gasperini no pudo poner esta vez la excusa de quedarse con diez. Por cierto, con diez vi yo al Madrid ganar un derbi en el Calderón tras expulsar Iturralde a Mijatovic con 1-0 para los colchoneros. El Madrid acabó goleando 1-4 y Raúl se coronó. Señor Gasperini, para tumbar al Real Madrid en Europa, su coto privado de caza, hay que venir llorado de casa...
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Karim, a la caza de Raúl.- Su gol número 70 en Champions disipó cualquier duda. Ya está a solo uno de Raúl y a dos de Lewandowski. Karim es como los buenos vinos. Cada año que pasa tiene mejor aroma y presencia. Esta cosecha no tiene fecha de caducidad.
El sorteo.- Atentos a Nyon y a la cita del viernes, dado que se sabrá el rival de cuartos y el hipotético en semis. Vamos, que los blancos van a saber cuál será su ruta hacia la final de Estambúl (29 de mayo). Ojo a este dato. Cuando el Bayern ganó sus últimas Champions, en 2001 y en 2013, el Madrid ganó la siguiente Champions (2002 y 2014).¿Quién ganó la Champions la temporada pasada? Pues ya saben cómo puede acabar esta edición...



