Casemiro lidera la caza

Semana Blanca.- Esta semana ha sido especial por muchas cosas. Los madridistas jamás olvidaremos la exhibición portentosa de Mbappé en el Camp Nou, con Messi abatido como privilegiado testigo. También se recordará como la semana en la que ese gran Levante de Paco López se empeñó en darle lustre a nuestra Liga arrebatándole al líder cinco puntos en cuatro días. Los granotas siempre me cayeron bien, pero después de sus dos cornadas al Atleti del Cholo propongo que se convierta en el próximo invitado al Trofeo Bernabéu (cuando se reanude tras la pandemia). Por último, el broche de esta Semana Blanca, que ha coincidido con la verdadera del calendario escolar (¡un detallazo!), lo ha puesto nuestro Casemiro, liderando un triunfo de oro en Pucela con un gol de cabeza que mete al Madrid de Zidane en la pelea definitiva por el título. Ya saben ustedes, el Madrid nunca se rinde.

Vida en Marte.- El llamado planeta rojo nos fascina a todos. Nos ayudó a valorarlo la espléndida película de Paul Verhoeven, Desafío Total, con Arnold Schwarzenegger y Sharon Stone en su plenitud (año 1990). Ahora está allí el sofisticado rover Perseverance, con el fin de estudiar el terreno para ver si allí puede llegar algún día el ser humano. Seguro que allí sobreviviría mi Madrid, un club que sabe adaptarse a las circunstancias y que torea las adversidades con un sentimiento de escudo que es de agradecer. La excusa de las nueve bajas (ciertas como la vida misma), aquí no hubieran valido. Zizou ha sabido devolver a su tropa a la senda del orgullo competitivo en Liga, que es el mejor caldo nutritivo para afrontar con dignidad el asalto a la Champions. A Bérgamo viaja el equipo mermado en efectivos, pero agigantado en espíritu guerrero y ambición ganadora. Ya avisó Zidane el sábado que el partido más importante era el de Pucela. Un hombre sabio.

The Wall.- Así se llamaba el mítico álbum de la banda británica Pink Floyd (año 1979). ‘El Muro’ está siendo Courtois en una Liga en la que el belga está poniendo mucho de su parte para poder reeditarla. Tibu me recuerda a Buyo y a Casillas, porque con 0-0 siempre hacían paradas milagrosas que permitían luego ir a por la victoria. Esta vez fueron dos acciones ante Janko (en el primer tiempo) y Orellana (en el segundo) que hubiesen cambiado la trama de la película si no fuera por sus reflejos. Con Courtois, la zaga duerme tranquila pese a las ausencias de Carvajal y Ramos. Es nuestro gigante. Gran fichaje.

Borrasca Karim.- Lleva horas sacudiendo España con su lluvia, su viento huracanado y su barro, pero con ese nombre añoramos aún más a Benzema, cuya ausencia se nota toneladas arriba y en la elaboración. Mariano puso la fe y dos goles en fuera de juego, pero no es lo mismo. Y a Asensio y a Vinicius hay que pedirles que den un pase adelante cuando hay tantas bajas. Zidane lo entendió y por eso los quitó dando minutos valiosos a dos chavales como Sergio Arribas (magnífico el polvorilla con sus medias caídas) y Hugo Duro, un nueve prometedor. Hay cantera, hay futuro.

Mi sobrino.- Lo seductor del fútbol es que hace dos semanas lo veíamos todo negro y hasta tuve que discutir con algún madridista por insinuar yo que el equipo reaccionaría y que al Atleti le acabaría pesando la presión. La moraleja es que en el Madrid nunca hay que perder la fe. No sé cómo acabará este viaje, pero lo seguro es que el 7 de marzo habrá un derbi en el Wanda que hace 15 días parecía que sería el del descabello para los blancos y que ahora podría ser, incluso, el del sorpasso en la cabeza de la tabla. Me lo recuerda mi sobrino Gonza, que hoy cumple 30 años más feliz que un ocho. Por cierto, el ocho también es un bonito número...