El admirable terceto del Real Madrid

Se le resistía Valdebebas al Real Madrid, donde esta temporada ha perdido con el Cádiz, Alavés y Levante, derrotas que señalan la inconsistente trayectoria del equipo, con más bajos que altos en su rendimiento. Por lo que parece, regresa a una curva ascendente. Ha ganado los tres últimos encuentros (Huesca, Getafe y Valencia) y en los dos últimos se ha impuesto a sus rivales sin despeinarse, que es la manera utilizada por los equipos competentes para moverse por el campeonato.

Ni el Valencia ni el Getafe le opusieron resistencia. Atraviesan horas malas y lo confirmaron en sus visitas a Valdebebas. Su debilidad no resta mérito al Madrid, que en muchas ocasiones remite a 'Zelig', la película de Woody Allen donde el protagonista se identificaba tanto con los personajes de la trama que se transmutaba en ellos. Esta tendencia ha sido frecuente en el Real Madrid. Si su rival jugaba mal, se inclinaba a jugar igual, efecto espejo que le ha costado numerosos disgustos.

El segundo tiempo en Huesca giró el comportamiento del equipo. Después de exponerse a un fracaso de consecuencias incalculables, el Madrid reaccionó con prestancia y goles. Dejó una pregunta abierta: ¿qué ruta seguiría en los siguientes partidos? Por lo visto, ha elegido la versión más conveniente. Ha jugado bien, ha ganado sin problemas y ha minimizado sus defectos.

Así marcó Kroos el 2-0 ante el Valencia el pasado domingo, en una jugada en la que participaron Asensio, Modric y Lucas Vázquez.

Courtois ha disfrutado de dos partidos sin peligro para sus coronarias. Ha pasado toda la temporada entre sofocones y grandes paradas. No fue exigido por el Getafe y el Valencia apenas remató. Este descenso en las concesiones defensivas es la mejor noticia posible para el Madrid, con la duda que dejan dos rivales sin colmillo y con aire deprimido. Al Madrid le queda poco tiempo para confirmar estos progresos defensivos, indispensables para atacar la recta decisiva en la Liga y en la Copa de Europa.

Los centrocampistas actuaron de nuevo como garantes del equipo. Modric, Casemiro y Kroos no descansan de jugar, y generalmente de jugar de maravilla. En una situación que les exige un despliegue abrumador –pocos centrocampistas en la plantilla y varias lesiones-, los tres veteranos han encontrado el punto ideal de comunicación, reparto de tareas y eficacia en el despliegue.

Es admirable el rendimiento de estos tres fenomenales jugadores. Vienen de una temporada marcada por la pandemia, sin descanso, ni pretemporada, obligados por un calendario que obliga a esfuerzos titánicos y en una situación muy compleja para el Real Madrid, lejano perseguidor del Atlético de Madrid.

Por sorprendente que parezca, Modric, Casemiro y Kroos han logrado esta temporada una cota casi imposible en el fútbol: jugar cada vez mejor en una situación adversa y con una edad que suele marcar el inicio del declive. Quizá porque han conseguido la coralidad perfecta, los tres vuelven a disfrutar en el campo. El fútbol es una orquesta en marcha: si todos afinan y tocan bien, el sonido mejora exponencialmente.

Los tres centrocampistas del Madrid dieron un curso contra el Valencia, ayudados por un delantero con alma de centrocampista. Benzema disfruta cuando se añade a la fiesta de Kroos, Modric y Casemiro. Pide sitio para formar un cuarteto y eleva la categoría del sonido. A través de ellos, el Madrid ha recuperado el pulso perdido. Falta que se agregue el resto.