Umtiti pierde las rifas de la Copa

No fue mal partido del Barça, pero en el Sevilla no jugaba Umtiti. Esa circunstancia fue capital para que esta Copa ya esté prácticamente rifada. El central provisional de los azulgranas convierte su presencia en una oportunidad ajena. Messi trató de hacer de su trote una noticia feliz; estuvo a punto de batir a Bono, pero el Sevilla tiene a Koundé, una navaja defensiva que, convertida en espada en el ataque, dejó atónito a Ter Stegen.

Umtiti era un jardín vacío. Escudero, vigía de los defectos del francés, remató más tarde. Y aunque Messi y Dembélé persistieron en convertir la contrariedad en un peligro, era evidente que, jugando a defensas, el Sevilla está ahora muy por encima. Los goles fueron una nueva muestra de la feria triste en que se ha convertido esa unidad de cuidados especiales en que se ha convertido el hueco que dejó la lesión de Piqué. Perdió el Barça, y perdió porque se desilusionó demasiado pronto.