El fin de semana del balón ovalado

Después de tantos vaivenes en el calendario, de cancelaciones, aplazamientos y celebraciones fuera de fecha, se agradece que los grandes eventos, al menos algunos de ellos, vuelvan a su ubicación tradicional. El deporte es estacional. Cada competición goza de su momento. El Tour de Francia se identifica con julio, aunque el precedente demuestra que se puede disputar también en septiembre. Por decir. Dos de esos clásicos deportivos coinciden en este primer fin de semana de febrero, su sitio habitual, y los dos tienen un elemento en común: el balón ovalado. Me refiero, obviamente, al Torneo Seis Naciones de rugby y a la Super Bowl de fútbol americano. Los dos han sufrido las restricciones de la pandemia, uno más que el otro, pero han conseguido salir adelante en sus días de costumbre.

El Seis Naciones llega a su primera jornada tras superar momentos críticos, porque Francia estuvo a punto de bajarse debido a los protocolos antiCOVID de su país y a la nueva amenaza que supone la cepa británica, pero el Gobierno decidió finalmente autorizar la participación tras comprobar que el dispositivo previsto compone una burbuja de seguridad similar a que triunfó en el Tour. El propio torneo ya tiene experiencia, porque la pasada edición tuvo que resolverse en octubre, siete meses después. El público seguirá ausente en las gradas, salvo que el panorama cambie en los últimos duelos de marzo. El rugby pierde así su atmósfera especial. Al otro lado del Atlántico, el estadio Raymond James sí dispondrá de aficionados para el enfrentamiento de Tampa Bay Buccaneers contra Kansas City Chiefs, de Tom Brady contra Pat Mahomes, pero dos de cada tres asientos estarán vacíos, para un total de 22.000 espectadores. La Super Bowl, en cualquier caso, siempre fue un espectáculo global amoldado a la televisión. Todo está listo para el fin de semana del balón ovalado. Disfruten.